Israel, acusado por el movimiento chiita libanés Hezbolá del asesinato que costó la vida a uno de sus jefes, reforzó ayer la seguridad de sus embajadas por temor a atentados y puso al ejército en estado de alerta. El Estado hebreo negó, el miércoles, estar implicado en el atentado perpetrado el martes en Damasco contra Imad Mughnieh.
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