Golpe. El revés que la mafia sufrió en Nueva York

EEUU: la Cosa Nostra se adapta y sobrevive

La espectacular redada contra la Cosa Nostra decapitó esta semana al clan Gambino, una de las cinco «familias» de Nueva York, pero la mafia siempre se adapta a los reveses y seguirá actuando aunque con rostro distinto, advirtieron ayer varios expertos.

Rick Porrello, oficial de policía en un suburbio de Cleveland y autor de varios libros sobre el crimen organizado, comentó a la AFP: «La Cosa Nostra se adapta. Es una cuestión de codicia, hay demasiada plata en juego».

«Tras la prohibición ­la «ley seca» o veda de alcohol entre 1920 y 1933­ la mafia se adaptó y se dedicó al juego clandestino. Es una organización con suministro inagotable de hombres jóvenes», explicó Porrello. El operativo lanzado el jueves al alba en Nueva York y simultáneamente en Italia fue bautizado «Viejo Puente» porque su blanco era precisamente el antiguo vínculo entre el crimen organizado en Sicilia y la Gran Manzana.

Las autoridades aseguran que se trata de uno de los golpes más duros de la historia, pero también advierten que no significa el fin de la mafia.

«Es equivocado sugerir que la Cosa Nostra ya no representa una amenaza a la seguridad o la vitalidad económica de la ciudad de Nueva York y su región», admitió Mark Mershon, director adjunto del buró neoyorquino del FBI.

El jueves cayó la cúpula del clan Gambino: el presunto padrino en ejercicio, John D’Amico, de 73 años, su adjunto Domenico Cefalu y el «consigliere» Joseph Corozzo.

Otros 59 sospechosos fueron inculpados en Nueva York, casi todos del clan Gambino y algunos presuntos miembros de los clanes Bonanno y Genovese, que junto a los Colombo y los Lucchese conforman las cinco principales familias que controlan el crimen organizado en la ciudad desde el siglo pasado.

Los cargos por homicidio, extorsión, narcotráfico, lavado de dinero y corrupción apuntan a más de tres décadas de actividades del clan Gambino y sus tentáculos sobre la industria de la construcción local.

Algunos cargos se remontan a los años 70, cuando los Gambino estaban dirigidos por Paul Castellano, padrino del clan antes de ser asesinado en 1985 por orden de John Gotti, que tomó su lugar y fue luego reemplazado por D’Amico.

«Los federales hicieron un trabajo fantástico con su investigación, infiltrando la mafia, en una de las redadas más grandes de la historia de Nueva York, pero no quiere decir el fin de la organización: hay muchos jóvenes afuera que van a sacar provecho», dijo Porrello.

Un hermano y un sobrino de Gotti cayeron en la razzia del jueves, mientras que su hijo John vive en libertad, tras una estadía en la cárcel por extorsión y dos juicios ulteriores que lo absolvieron.

«Los Gotti especialmente aprendieron ­luego de John Gotti padre, que era una figura pública que vivía de esa publicidad­ a hacer las cosas más discretamente», dijo Porrello.

Antonio Nicaso, autor de 17 libros sobre el crimen organizado, coincidió en que «esto no es el fin de la mafia en Nueva York». «La mafia es como la hierba, cuanto más la cortan, más crece», comentó.

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