Sarkozy desea frenar críticas
La boda entre el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la ex top model Carla Bruni, celebrada en la intimidad el sábado, regulariza una situación que confundía a los franceses y alimentaba las críticas sobre la exposición de la vida privada del jefe de Estado.
Rompiendo radicalmente con la mediatización que rodeó hasta ahora su relación con la ex top model y cantante, con la que se mostró en EuroDisney, Egipto o Jordania, Sarkozy contrajo matrimonio en la más estricta intimidad en el palacio del Elíseo, sede de la presidencia. No hubo fotos ni imágenes en la televisión para este evento, que fue sin embargo recogido ayer en la prensa de toda Europa.
«Hay muchas posibilidades de que os enteréis cuando ya se haya hecho», prometió en enero Sarkozy a los periodistas, defendiéndose de quienes le acusan de vender su vida privada, algo que comenzaba a molestar a la opinión pública, sobre todo a sus electores más conservadores.
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