Campaña electoral italiana
En medio del clima de campaña electoral que se ha apoderado de Italia en los últimos diez días tras la renuncia de Romano Prodi, el presidente del Senado, Franco Marini, cerrará hoy sus consultas para la posible formación de un nuevo gobierno que pueda reformar la ley electoral antes de volver a las urnas.
Sin embargo, los diarios de ayer daban pocas posibilidades de éxito a la misión que el miércoles pasado encomendó a Marini el presidente de la República, Giorgio Napolitano, para que formara un nuevo gobierno, y en cambio elaboraban escenarios posteriores a unos comicios, insistiendo en la necesidad de convocar una «legislatura constituyente» para que Italia sea un país gobernable.
La idea de una «legislatura constituyente» fue impulsada el sábado por el presidente de la patronal Confindustria, Luca Cordero di Montezemolo, quien, aunque está a favor de una reforma antes de nuevas elecciones, está convencido de que «las circunstancias políticas no están reunidas».
«Si el lunes o martes se confirmara que las condiciones no están reunidas (ndlr: para formar gobierno), entonces no perdamos tiempo» en ir a votar pues la economía italiana «necesita estabilidad y eficacia política», declaró Montezemolo al término de una reunión con Marini.
El presidente del Senado tiene previsto mantener el lunes una serie de reuniones decisivas con ex presidentes de la República, pero sobre todo con los jefes de los tres partidos principales, sin cuyo acuerdo no puede hacer nada.
A la derecha, Silvio Berlusconi (Forza Italia) y su aliado Gianfranco Fini (Alianza Nacional), con encuestas favorables en su haber, son partidarios de una disolución inmediata del Parlamento y de elecciones anticipadas en abril.
A la izquierda, el alcalde de Roma, Walter Veltroni, jefe del nuevo Partido Demócrata (PD) quiere seguir creyendo en la hipótesis de una «gran coalición» que permita elaborar una nueva ley electoral antes de unas elecciones, quizá, en junio.
El sábado, durante un mitin de su partido en Palermo (Sicilia, sur), Veltroni se refirió con ironía al «ardor» de los jefes de la derecha por querer volver a las urnas mediante una ley que ellos mismos reconocieron como poco adecuada para garantizar la gobernabilidad del país.
Fini respondió en el mismo tono al comentar el esfuerzo de una izquierda «desesperada» que «imagina las propuestas más extrañas para evitar la disolución del Parlamento».
Sin embargo varios periódicos afirmaban el domingo que el discurso de Veltroni en Palermo olía a campaña electoral.
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