El temible Chacal volvió a los juzgados de París
París, DPA
Bajo fuertes medidas de seguridad comenzó ayer en París el interrogatorio al venezolano Ilich Ramírez Sánchez, alias «Carlos», en el marco del juicio contra el terrorista alemán Hans-Joachim Klein por el atentado contra la conferencia de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en Viena en 1975.
Con el cabello gris y un elegante traje, «Carlos» (o El Chacal), de 51 años, entró con un semblante serio a la sala. Inició su testimonio con una explicación sobre la historia de Cercano Oriente, comenzando por la creación del Estado de Israel en 1948, tras preguntarle a la magistrada jefe si estaba interesada en la verdad o «si esto es sólo una nueva maquinación judicial». «Carlos», hasta hace unos años uno de los hombres más buscados del mundo, sentenciado a cadena perpetua en Francia en 1997 por el ataque a la conferencia de la OPEP, aparentemente lideró el comando de seis hombres que el 21 de diciembre de 1975 llevó a cabo ese ataque, que dejó un saldo de tres personas muertas.
Los terroristas mantuvieron a 70 delegados como prisioneros y obtuvieron cincuenta millones de dólares de rescate de Arabia Saudita por su liberación. Según Carlos, Klein mató con sus propias manos a una de las víctimas, lo que el alemán rechaza. Según Illich Ramírez Sánchez, llamado «Carlos», Klein habría matado a un guardia que estuvo a punto de detener a la joven.
En referencia a Klein, «Carlos» dijo que es un «pequeño ladrón y no muy lúcido». Klein, de 52 años, actualmente comparece en el juicio en Francfort del Meno por su rol en el atentado. Tiene que responder junto a Rudolf Schindler, de 57 años, por asesinato cometido conjuntamente y por intento de asesinato.
En el Palacio de Justicia parisino fuertemente vigilado, «Carlos» describió su obra, la toma de rehenes en la conferencia de la OPEP. «Fue un honor para Klein trabajar para mí», agregó con orgullo.
Dado que las autoridades francesas se negaron a permitir a «Carlos» que viaje a Francfort, un grupo de jueces y abogados alemanes se trasladó a París para interrogarlo en una sesión abierta al público presidida por una jueza francesa.
Sin embargo, ayer de tarde, tras varias horas en el estrado, «Carlos» no se dejó desconcertar por las exhortaciones de la jueza de llegar finalmente al tema. «Si acá se trata de la verdad, entonces estas explicaciones son importantes para la comprensión de los hechos», dijo. Argumentando que estaba ofreciendo los datos necesarios para entender el ataque de 1975, instruyó a la corte sobre la política en el Cercano Oriente, resistiendo repetidos intentos de jueces y del fiscal para forzarle a contestar preguntas específicas.
Previamente, su abogada Isabel Coutant-Peyre dijo a la Agencia Alemana de Prensa (dpa) que «Carlos insistió en que el interrogatorio fuera abierto al público. Si no, no dirá nada y abandonará la sala de inmediato». Coutant-Peyre añadió que su cliente vivió aislado más de seis años y que debe a su «carácter fuerte» el no haberse vuelto loco.
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