Clinton todavía no reconoce el resultado

Washington, dpa

El presidente estadounidense Bill Clinton se reunió ayer con su gabinete para preparar la transición hacia el nuevo gobierno, que debe tomar las riendas del poder el próximo 20 de enero, aunque de momento los funcionarios no comenzaron a cooperar con el republicano George W. Bush.

En la reunión se decidió prestar toda la colaboración al que resultare ganador de las elecciones del 7 de noviembre, ya sea Bush o el demócrata Al Gore, dijo hoy el portavoz de la Casa Blanca, Jake Siewert.

Bush fue proclamado ganador el domingo en Florida, pero su victoria –que le habría asegurado la Casa Blanca–, fue impugnada de inmediato y los demócratas presentaron ayer recursos legales en ese estado.

Siewert dijo que la semana pasada el jefe del gabinete, John Podestá, envió una circular a cada una de las reparticiones federales con la instrucción de que nombren a un funcionario de enlace para la transición.

Entre tanto, los 5,3 millones de dólares asignados para los gastos administrativos que demandan los trabajos del equipo encargado de la transición gubernamental están pendientes de asignación.

La Administración General de Servicios (GSA) confirmó ayer que no se entregó ese fondo en vista de la indefinición en el resultado electoral del pasado 7 de noviembre.

Beth Newburger, portavoz de GSA, dijo que no puede entregarse las llaves de las oficinas que utilice el equipo de transición del nuevo gobierno, entre tanto no se defina la situación electoral.

Tradicionalmente, inmediatamente después de los comicios, el candidato ganador nombra un equipo de transición encargado de reunirse con las autoridades del gobierno para disponer de los informes y planes que sirvan a la nueva administración.

Esa indefinición también ha impedido al Buró Federal de Investigaciones (FBI) y al Internal Revenue Service (IRS) a iniciar la investigación de los antecedentes de los centenares de altos funcionarios nombrados para la nueva administración.

El presidente electo, además de designar a su gabinete, nombra a 300 altos funcionarios de primer nivel, que deben ser investigados previamente por el FBI y el IRS para después ser confirmados por el Congreso.

Bush ha encomendado a su vicepresidente Dick Cheney y al ex secretario de Transportes, Andrew Card, encabezar las tareas de la transición.

Cheney es el candidato a la vicepresidencia y Card será el jefe de gabinete en caso de acceder Bush a la Casa Blanca.

Pese a la victoria de Bush en Florida, su triunfo es desafiado por los demócratas que han impugnado los resultados de ese estado y presentado demandas judiciales.

Para el 1º de diciembre está fijada una audiencia en la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, en la que los republicanos presentarán sus alegaciones que señalan a la Corte Suprema de Justicia de Florida de haber violado las leyes federales al postergar el informe oficial sobre el resultado en las elecciones en ese estado. De mantenerse esa indefinición, sería el Colegio Electoral el que el próximo 12 de diciembre designe al nuevo presidente.

En caso de mantenerse la situación sería el Congreso, en la primera semana de enero, que tome la responsabilidad del nombramiento.

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