Bush se apronta para la Casa Blanca
Washington, (AFP)
Tras el anuncio de su victoria en Florida, el domingo por la noche, el gobernador de Texas se empezó a comportar como futuro presidente y trató de poner al gobierno de Bill Clinton ante el hecho consumado, al encargarle a su compañero de fórmula, Dick Cheney, que empiece a ocuparse de tener todo listo para el 20 de enero, día en que se debe efectuar el traspaso de poder.
El próximo mandatario –que sea el republicano George W. Bush o el demócrata Al Gore– dispondrá apenas se confirme su nombre de unos 10.000 metros cuadrados de oficinas a unos pasos de la Casa Blanca y de un presupuesto de 5,27 millones de dólares para reclutar a sus colaboradores y empezar a abocarse a los expedientes presidenciales.
La Administración General de Servicios (GSA), el economato de las dependencias federales, se ha negado hasta el momento a entregar las llaves de esas oficinas a Bush, por considerar que su victoria es hipotética hasta que los tribunales se pronuncien sobre los recursos presentados para impugnarla.
«Mientras la Justicia siga actuando (…) consideraremos que el resultado final es incierto», declaró la portavoz de la GSA, Beth Newberger.
«Ante la falta de claridad que rodea la elección, la ausencia de un vencedor final y los recursos presentados ante la Justicia por los dos candidatos, no podemos entregar información a uno solo. Haremos cuanto esté a nuestro alcance para actuar de forma paralela, a fin de que el vencedor disponga de todas las informaciones que requiera», declaró el portavoz de la Casa Blanca, Jake Siewert.
Clinton anunció «la creación de un consejo de coordinación», para «asegurar que estamos preparados lo máximo posible para una transición ordenada hacia una nueva administración».
La demora en la proclamación de los resultados oficiales corre el riesgo de obstaculizar el inicio de mandato del próximo jefe de Estado, sobre todo si se trata de Bush.
Gore, en tanto que vicepresidente, tiene en cambio acceso a todos los expedientes de la Casa Blanca, recibe informes cotidianos sobre los asuntos de seguridad nacional y cuenta con un equipo bien rodado en el ejercicio del poder, que podrá reforzar eventualmente con personal de la administración de Clinton.
Para superar esa desventaja, el compañero de fórmula del candidato republicano, Richard Cheney, indicó que el equipo encargado por Bush de organizar la transición recurrirá a fondos privados.
Si su victoria se confirma, Bush deberá contratar a centenares de colaboradores cuyo pasado tiene que ser examinado con lupa por el FBI antes de ser confirmados en sus cargos.
Esas investigaciones pueden durar semanas, e incluso meses para ciertos cargos. Parece difícil, en caso de que su victoria se confirme, que el candidato republicano tenga a punto un equipo completo el 20 de enero, fecha prevista de la toma de posesión del nuevo mandatario.
Por el momento, Bush sólo anunció el nombramiento de Andrew Card como futuro secretario general de la Casa Blanca, un puesto desde el cual tendría un papel determinante en la organización de la transición.
El hombre ya tiene experiencia en la materia, ya que fue el encargado de coordinar la transición con Clinton cuando éste derrotó a George Bush –padre de George W.– en los comicios de 1992.
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