Raúl Castro aviva expectativa de cambios, pero "poco a poco"
La elección el domingo de la nueva Asamblea Nacional (Parlamento) se hace en «una etapa muy compleja» en la que se enfrentarán «diferentes situaciones y grandes decisiones», dijo Raúl, tras votar.
Añadió que el 24 de febrero será la sesión de constitución de la Asamblea y del Consejo de Estado, donde se decide futuro político del líder Fidel Castro, quien convalece hace 18 meses de una crisis intestinal. Tras conocer las inquietudes que apremian a los cubanos por un proceso de debate que convocó para analizar los problemas con «sinceridad y valentía», Raúl Castro moderó ahora la velocidad de esos cambios. «Poco a poco», subrayó el domingo. En esas reuniones de centros laborales, académicos y núcleos de vecinos intervinieron cinco millones de personas, que plantearon desde problemas básicos de vivienda, transporte, alimentación y costo de la vida, hasta un exceso de prohibiciones y limitaciones legales no justificadas. En sintonía, el canciller Felipe Pérez Roque dijo que el Parlamento tendrá que adoptar «decisiones importantes de leyes que fortalezcan el socialismo (…) y que rectifiquen muchas de las cuestiones». Casi 18 meses de administración de Raúl dejan una estela de cambios moderados, como facilidades aduanales, estimulación a la producción láctea y agrícola, apertura a la crítica en la prensa, hasta otros menos populares, como impuestos para cubanos que ganan divisas como gratificación en su trabajo. Esa tónica de goteo silencioso indican observadores parece que caracterizará la aplicación de medidas por venir, en contraposición del paquete de reformas aplicado en 1993, una especie de electro-shock social.
«La jugada está apretada y no acaban de sacar el out» a los problemas, dijo, en términos beisboleros, Ramón Fernández, empleado de una cafetería del sector sur de La Habana. «Hay un problema en la dinámica, en la velocidad, no sólo en los cambios, sino hasta en el discurso político, pues es una sociedad que cambió en los últimos años, de agrícola a economía de servicios, y la mentalidad es otra», opinó un analista cubano, de 59 años. Fidel Castro también puso el freno a las expectativas el 15 de enero en un artículo, al referirse a las «ilusiones (con) que algunos compatriotas esperan milagros» y a «las infinitas inversiones que todos demandan, cual si existiera una enorme reserva de divisas y de fuerza de trabajo». El ideólogo del Partido Comunista, Esteban Lazo, se refirió el domingo al «momento de peligro» que vive Cuba y advirtió que de las peticiones «todo no se podrá resolver, se necesitan recursos». En Cuba pocos dudan que se avecinan cambios, aunque parte de la población y de la disidencia, es escéptica y trata de «resolver» sus problemas domésticos «por la izquierda» (ilegal) o la emigración, una bomba de tiempo que preocupa a muchos por sus efectos descapitalizadores.
«Hay dos grandes posibilidades», dijo a AFP el economista disidente Oscar Espinosa Chepe: «cambios, transformaciones económicas, incremento de la eficiencia y la productividad, o que el país se introduzca en una etapa de inestabilidad».
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