Pero la batalla electoral continúa

Tallahassee, Florida, (ANSA)

La secretaria de Estado de la Florida, Katherine Harris, proclamó ayer al republicano George W. Bush como el ganador de los 25 Grandes Electores del estado por un margen de 537 votos sobre el demócrata Al Gore.

El anuncio fue recibido con una ovación de parte de centenares de seguidores de Bush en las afueras del Capitolio de Tallahassee, la capital de Florida, aunque el ganador de las elecciones presidenciales en Estados Unidos sigue sin definirse.

«Todos los plazos razonables han sido cumplidos. El verdadero ganador de esta elección es el imperio de la ley. Gracias y que Dios bendiga a América», afirmó Harris.

El margen de 537 votos resalta lo disputado de la votación en Florida, en donde, el 7 de noviembre, sufragaron casi seis millones de ciudadanos norteamericanos.

A pesar del anuncio de Harris, la batalla por decidir al próximo presidente estadounidense distaba ayer mucho de darse por concluida.

El abogado de la campaña, Gore-Lieberman 2000, David Boies, afirmó que el martes exigirá judicialmente otro recuento de votos en los condados de Palm Beach, Nassau y Miami-Dade, donde supuestamente «todavía hay miles de votos que no han sido contados ni una sola vez».

«Entiendan esto: el vicepresidente Al Gore ganó el voto popular en todo el país y, también, la mayoría de votos electorales, fuera de Florida. Tenemos que asegurar que ninguno de sus votos en este estado ha sido anulado», aseguró Boies.

El abogado demócrata agregó que, en Miami-Dade, aún quedan 10. 000 votos por contabilizar y resaltó que en Palm Beach existen 388 votos que pudieron no haber sido incluidos en el recuento que finalizó hoy.

El reclamo por las boletas tipo «mariposa» que, según las alegaciones demócratas, confundieron en Palm Beach a miles de votantes que pensaban votar por Al Gore, ha permanecido en reserva durante los últimos días, pero Boies dijo anoche que podría ser reconsiderado a partir de la próxima semana.

El sábado por la noche, la junta electoral del condado de Broward finalizó su trabajo, anunciándose en forma extraoficial que la ventaja del republicano George Bush, estimada en más de 900 votos hace seis días, se había reducido a la mitad. El recuento resultó una tarea penosa y, a veces, tensa. Durante el viernes y el sábado, centenares de republicanos se manifestaron frente al tribunal de Broward, donde se realizaba el recuento, exigiendo con vehemencia el final de la labor.

«Sore-Loserman» (Perdedor Dolido), decían los carteles con sorna, en alusión a la fórmula demócrata Gore-Lieberman.

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