Israel no quiere más enemigos del Islam
Jerusalen, Reuters
En un intento de disminuir la intensidad del conflicto en Cisjordania y la Franja de Gaza, dos generales israelíes se reunieron con altos funcionarios de seguridad palestinos, dijo el ejército.
Similares encuentros, que buscan poner fin a los dos meses de enfrentamientos, durante los cuales han muerto 275 personas, en su mayoría palestinos, fracasaron en semanas anteriores.
Israel acusó a Siria e Irán después de que guerrilleros del grupo pro sirio Hezbolá hicieron detonar una bomba que mató a un soldado del Estado judío en un camino de un área controlada por los israelíes, cerca de la frontera libanesa.
«Bashar dio autorización», dijo el viceministro de defensa israelí Ephraim Sneh, refiriéndose al presidente sirio Bashar al-Assad.
«Irán da las órdenes, y nosotros damos una respuesta limitada», dijo Sneh a la televisión israelí.
Después de que el soldado murió en la explosión, Israel llevó a cabo ataques aéreos y de artillería que hirieron al menos a un libanés.
Sin embargo, Sneh dijo que Israel no quedaría atrapado en lo que llamó una especie de «juego de tenis de mesa» de ataques guerrilleros y contraataques israelíes. «Hezbolá quiere arrastrarnos a una confrontación en cuatro frentes: no estamos interesados», dijo Sneh, aludiendo a posibles enfrentamientos con Siria, además de los que ya sostiene el estado judío en Cisjordania, Gaza y la frontera con El Líbano.
El líder de la guerrilla libanesa Hezbolá, el jeque Hassan Nasrallah, había dicho el sábado que la lucha armada era la única forma de recuperar el área limítrofe de Shebaa, capturada por Israel a Siria en la guerra del Oriente Medio de 1967.
Hezbolá libró una guerra de desgaste hasta que las fuerzas israelíes se retiraron del sur del Líbano en mayo, poniendo fin a 22 años de ocupación.
El Líbano y Siria dicen que el área es libanesa y consideran que el repliegue de Israel del sur del país, aprobado por la ONU, es incompleto.
El ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Shlomo Ben-Ami, dijo que el ataque de Hezbolá fue «un acto agresivo, no sólo por parte de Hezbolá sino del gobierno libanés».
Hezbolá se atribuyó el ataque en nombre del grupo «combatientes de al-Aqsa de resistencia islámica», una aparente referencia a la insurrección palestina bautizada con el nombre de la mezquita de al-Aqsa, el templo más sagrado del Islam en Jerusalén Oriental.
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