La cúpula de la Marina de Guerra ecuatoriana anunció ayer miércoles su retiro por un roce interno que levantó sospechas sobre una supuesta sublevación, desmentida por el presidente Rafael Correa, que traspasó a esa fuerza el control de la industria petrolera.
Los vicealmirantes Homero Arellano y Luis Yépez, jefes de la Armada (Marina) y del Estado Mayor respectivamente, pidieron la baja tras varios días de fricciones por un caso de insubordinación que causó nerviosismo en los cuarteles.
“Los actos de indisciplina tampoco pueden empañar la historia de la institución (…), creo que mi salida y la del señor jefe del Estado Mayor si contribuyen a identificar claramente cuales son la gente que afecta a la institución, habrá servido”, afirmó Arellano.
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