Consejo de Seguridad. Presidente de Francia, a favor de ingreso de Brasil

Sarkozy habló sobre su eventual tercera boda

Francia «abogará» para que Alemania, Japón, Brasil, India y un país africano sean miembros permanentes del Consejo de Seguridad en el marco de la reforma de la ONU, sostuvo Sarkozy al hablar sobre política internacional.

«No se van a arreglar los grandes asuntos del planeta sin pedir la opinión a ningún país africano (…) y a ningún país sudamericano», agregó el mandatario francés, que defendió una vez más el acceso de los países árabes a la energía nuclear.

«Hay que ayudar a esos países por la vía del desarrollo y abrirles el acceso a los programas nucleares civiles», afirmó Sarkozy. «Y añado que si tienen el acierto de elegir la tecnología francesa, es todavía mejor. Es mejor que sea la tecnología francesa que otra tecnología», agregó.

Según Sarkozy, «el gran problema del mundo es evitar un conflicto entre Oriente y Occidente. Si les explican a los países árabes que no tienen derecho a la energía nuclear porque son árabes, le dan la razón a Irán, que defiende justamente esa tesis».

Sarkozy había prometido que hablaría sobre su vida privada en esta multitudinaria rueda de prensa.

Así, respondió que su relación con la ex modelo y cantante italiana Carla Bruni «es seria» y aunque quiso mantener el misterio sobre una posible boda, dijo que la prensa lo sabrá «cuando se haya llevado a cabo».

Sarkozy es el primer candidato divorciado -de un primer matrimonio- que llegaba a la presidencia francesa. Y además es el primer jefe de Estado francés que se divorcia durante su mandato.

Si se casa con Carla Bruni, criada en una familia de empresarios y artistas del norte de Italia, será el segundo presidente francés, después de Raymond Poincaré, que contrae matrimonio con una italiana, Henriette Adeline Benucci, en 1904.

En política interior, el mandatario francés insistió en que «fui elegido por prometer un cambio profundo, una verdadera ruptura», en un discurso previo de unos 40 minutos, donde mencionó de nuevo «la política de la civilización» que es para él «la política de la vida».

El jefe de Estado quiso mostrar, en medio de encuestas de popularidad a la baja, que comienza el año 2008 con una voluntad de reforma intacta, entre ellos el fin de las 35 horas en materia laboral.

«¿Desea usted que 2008 sea el fin, al menos real, de las 35 horas?, le preguntó un periodista. «Para decir la verdad, sí», respondió sin dar más detalles Sarkozy quien durante la campaña electoral calificó la ley socialista de la semana laboral de 35 horas de «catástrofe generalizada para la economía francesa».

Esta medida única en Europa que bajó de 39 a 35 horas la duración de trabajo semanal, adoptada por el gobierno socialista de Lionel Jospin en 1998, y muy criticada en los círculos económicos, sigue siendo muy popular entre los franceses.

Asimismo encargó a dos Premios Nobel de Economía, Joseph Stiglitz y Amartya Sen, reflexionar sobre cómo cambiar los instrumentos para medir el crecimiento.

En materia de inmigración, dijo que Francia irá «hasta el fondo de una política basada en cuotas» y pidió la creación de una jurisdicción especializada en el derecho de los extranjeros.

Aprovechó para asegurar que España e Italia le pidieron que, de común acuerdo con Francia, se organicen expulsiones colectivas de extranjeros indocumentados presentes en los tres países.

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