Un niño mexicano de 10 años se pegó con un potente pegamento industrial para zapatos al cabecero de su cama en la ciudad mexicana de Monterrey con la intención de hacer realidad el sueño de cualquier infante después de las vacaciones: faltar el primer día a la escuela.
“No sabía cómo evitarlo, y no sé cómo se me ocurrió, pero anoche me acordé que mi mamá había comprado un resistol muy fuerte (pegamento industrial), y pensé que si me quedaba pegado a la cama no me podrían hacer ir a la escuela”, comentó Diego a la AFP. Fue entonces que decidió “ir pa’ la cocina, donde mi jefecita (madre) tenía el resistol en la alacena, lo agarré y me lo puse en la mano”, agregó.
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