Compleja transición
Washington, ANSA
La transición en Estados Unidos se está realizando tarde y mal, debido por un lado a la situación relativa al recuento de los votos y, por otro, a la preparación de la entrega del poder entre la administración saliente y la entrante.
Esta es una de las consecuencias del voto «infinito», con la Casa Blanca del siglo XXI en duda desde hace 18 días entre el candidato demócrata Al Gore y el republicano George W. Bush.
La transición, como todo el mundo la llama, comienza en general inmediatamente después de las elecciones y toma los dos largos meses que separan el día del voto, el 7 de noviembre de este año, del ingreso a la Casa Blanca de su nuevo inquilino, el 21 de enero, en este caso.
Pero debido a la incertidumbre sobre los resultados, la transición se transformó en un tabú. Bush habló el día después de las elecciones: se presentó trabajando con sus colaboradores, Dick Cheney, el vicepresidente que debe administrar el pasaje de poderes, el consejero de política exterior Condoleeza Rice, y el equipo de especialistas en economía.
El mensaje era claro: gané, seré presidente, me preparo para hacerlo, los datos de Florida son una formalidad.
Sin embargo, no le fue bien: el resultado de las elecciones en Florida está más que nunca abierto.
No le fue mejor a Gore que, después de haber hecho criticar por sus hombres a Bush por esa referencia a la transición, proclamó el martes, con seriedad presidencial, que «es el momento de pensar» en el pasaje de poderes, poco después de que la Corte Suprema de Florida reavivó sus esperanzas de conquistar la Casa Blanca.
También pesa sobre él la maldición de la transición 2000/2001. Además de las críticas, lo afectó la polémica generada en el condado de Miami de dejar de verificar a mano las boletas, y en consecuencia cortar las alas al avance de Gore atrás de Bush por 930 votos.
La situación afecta de todas formas a los dos candidatos que tienen todo listo pero que no hablan más.
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad