Neonazis asesinan a niño de seis años
Berlín, ANSA
El homicidio se produjo el 13 de junio de 1997 a pleno día en una piscina pública de Sebnitz, una localidad de 10 mil habitantes, donde el partido neonazi NPD alcanza el 6,5 por ciento de las preferencias electorales y los «naziskins» se hacen llamar «SSS» (Skinheads de la Suiza Sajona).
El pequeño Joseph fue aterrorizado, torturado y ahogado en la piscina delante de los ojos impotentes de su hermana de 12 años y sin que interviniese ninguno de los 300 bañistas.
Hace tres años, el caso fue cerrado con la pericia de los médicos forenses que dijeron que había muerto ahogado, pero la madre no se dio por vencida y en tres años logró recoger los testimonios de 15 personas; ahora el fiscal del Land decidió reabrir el caso.
«¿Una entera ciudad quería callar el brutal acto neonazi?», preguntó el Bild en su portada reproduciendo la foto de la pequeña víctima y la piscina del delito.
El diario reconstruyó el episodio del horror a través de testimonios.
Aquella tarde había 300 bañistas en la piscina cuando unos cincuenta neonazis de entre 15 y 18 años, entre ellos varias chicas, entraron gritando y se acercaron a Joseph impidiendo a la hermana que lo protegiese.
Primero, los neonazis insultaron al pequeño y después uno de los dos cabecillas sacó un aparato de electro-shock con el que le dio una descarga en el vientre.
Mientras el niño ya no podía ni hablar, dos torturadores tomaron una bebida que contenía un medicamento para los nervios (Ritalín, usada por los neonazis para sustituir al éxtasis) y se la vertieron en la garganta.
Esa sustancia posteriormente fue encontrada en la sangre del pequeño.
El niño trató de agarrarse a un cubo de basura pero los skins le separaron uno a uno los dedos lanzándolo sobre una toalla y empujándolo al agua.
Aquí llegó el martirio final: varios de ellos se zambulleron saltándole encima en el fondo de la piscina.
En ese momento, el cuerpecito de Joseph (1,27 centímetro de alto) se quedó sin vida en el fondo.
La madre, Renate, de 48 años como el padre y ambos profesionales, recogió los testimonios necesarios y pagó 10 mil marcos para una nueva autopsia.
Gracias al coraje de la madre, el caso se reabrirá ahora.
El director de Bild, Udo Roebel, dedicó un comentario al martirio de Joseph en el que se refiere a otros episodios alarmantes de racismo, como, por ejemplo, que el jefe de redacción del Bild en Dresden, casado con una italiana, le contó que a su hijo lo insultan en la escuela.
«No eres un alemán verdadero», le dicen sus compañeros.
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