Conflicto eterno

Atascos de tráfico, controles estrictos y mucho ajetreo acompañarán a las fuertes medidas de seguridad que se desplegarán para la visita histórica a Israel del presidente estadounidense George Bush la próxima semana, un viaje que promete traer de cabeza a israelíes y palestinos. Durante dos días, se aplicarán medidas de seguridad draconianas en todo el recorrido del presidente norteamericano, con el cierre de calles a la circulación y autopistas cortadas en torno a Jerusalén y las ciudades palestinas de Cisjordania. «Esta visita va a paralizar Jerusalén (…) Será imposible moverse. Se prohibirá el acceso a cualquier lugar a proximidad de Bush», dijo un jerarca israelí.

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