"El pueblo detesta las trabas burocráticas"

Utilizando uno de sus mensajes, el dirigente cubano reconoció el jueves pasado ante el Parlamento que «los cuadros del partido, del estado y del gobierno y las organizaciones de masa enfrentan nuevos problemas en su trato con el pueblo inteligente, observador y culto que detesta trabas burocráticas y explicaciones mecánicas». Antes, en otra de sus notas, expuso ante la televisión cubana su «más profunda convicción de que las respuestas a los problemas actuales de la sociedad cubana, que posee un promedio educacional cercano a 12 grados, casi un millón de graduados universitarios y la posibilidad real de estudio para sus ciudadanos sin discriminación alguna, requieren más variantes de respuesta para cada problema concreto que las contenidas en un tablero de ajedrez».

En ese marco, Castro expuso que «no soy una persona aferrada al poder». Puedo añadir que lo fui un tiempo por exceso de juventud y escasez de conciencia». ¿Qué me hizo cambiar?, la propia vida».

El presidente interino cubano, Raúl Castro, y otras personalidades del gobierno cubano han relacionado estos escritos de Castro no solo con su «claridad mental» sino también con «el instrumento» con el cual está interviniendo en la vida nacional e internacional cubana, práctica que, se presume, mantendrá en 2008, incluso después de los comicios generales para los cuales es candidato y que seleccionará el 20 de enero próximo la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento).

Fidel Castro preside los Consejos cubanos de Estado y de Ministros. La asamblea que sea elegida ratificará o nombrará esos cargos en marzo próximo, en una sesión casi un año después en la que el líder comenzó a escribir sus reflexiones.

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