Islamistas. Tras el mortífero ataque israelí miles de palestinos prometen una respuesta militar

Gaza clama venganza después de la muerte de jefe de la Jihad

Al mismo tiempo, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, recibió «favorablemente» la propuesta del presidente francés Nicolas Sarkozy de enviar una fuerza internacional para ayudar a los servicios de seguridad palestinos. El Hamas (acrónimo en árabe del Movimiento de Resistencia Islámica) se opuso enérgicamente.

En la franja de Gaza, el ejército israelí lanzó entre el lunes al anochecer y el martes cuatro ataques aéreos contra vehículos en que viajaban combatientes de la Jihad Islámica ­responsable de la mayoría de los cohetes disparados contra Israel­ y una posición del Hamas.

«La respuesta vendrá pronto y será como un terremoto», gritaron los participantes en el funeral de Majed al Harazin, que dispararon al aire ráfagas de armas automáticas.

También pidieron a Abas que ponga fin a las negociaciones de paz con Israel, reanudadas oficialmente durante la conferencia de Annapolis (Estados Unidos) el 27 de noviembre.

El jefe militar de este grupo, Majed al Harazin, de 38 años, circulaba en el barrio Nasser, en el norte de la ciudad, cuando lo mató un misil. Uno de sus lugartenientes también pereció en este ataque.

Otros ocho combatientes de la Jihad Islámica perdieron la vida en los dos ataques siguientes, el martes antes de la madrugada, en la ciudad de Gaza y en Beit Laya (norte de la franja de Gaza), mientras que una unidad especial israelí mató a otro el martes de mañana en Jenín (Cisjordania).

El Hamas también fue blanco de operaciones israelíes que concluyeron con la muerte de dos de sus hombres en un ataque en Rafah (sur de la franja de Gaza).

Con estos casos ascienden a 5.988 las personas muertas en la violencia israelo-palestina desde 2000, en su gran mayoría palestinos, según un balance establecido por la AFP.

Un portavoz del ejército israelí indicó que Harazin había «supervisado las actividades de los comandos que disparan cohetes hacia el sur de Israel».

El nombre de Majed Harazin, alias «Abu Mu’min», era mantenido en secreto por la Jihad Islámica, incluyendo a los combatientes de base, para evitar los intentos de asesinato.

La radio militar israelí consideró que este movimiento radical quizás fue infiltrado por el Shin Beth, el servicio de seguridad interior, lo que explicaría la eliminación en pocas horas de altos responsables de la Jihad Islámica buscados desde hacía varios años.

El predecesor de Harazin, Jaled al Dahduh, murió en marzo de 2006 al estallar un vehículo cuando caminaba por una calle de Gaza.

La Jihad Islámica prometió vengarse. «Nosotros afirmamos que el asesinato (de Harazin) desencadenará una ola de operaciones mártires», indicó el grupo en un comunicado.

«Todos los medios considerados apropiados serán utilizados para atacar al enemigo en Gaza, Cisjordania, y dentro de las fronteras de 1948 (Israel)», insistió Abu Ahmed, un portavoz del brazo armado de la Jihad Islámica.

La Jihad Islámica es responsable de la mayor parte de los disparos de cohetes contra el sur de Israel. En total, 12 israelíes murieron a causa de estos cohetes desde 2000.

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