Joseph Nye, profesor de la Universidad de Harvard. "Nos hemos dado contra un muro en Irak"

EEUU va a la estrategia de "soft power" por el fracaso de su plan "hard power"

Este cambio de punto de vista, nacido en el propio seno del Ejército, prefiere la diplomacia, la ayuda económica y las acciones civiles para impedir nuevas guerras y llegar a la paz en Irak y Afganistán. El secretario de Defensa, Robert Gates, resumió este nuevo enfoque en un discurso en la Universidad del Estado de Kansas a fines de noviembre, en el que pidió un fuerte aumento de los fondos destinados a reforzar el poder civil.

«Nos hemos dado contra un muro en Irak, y las personas se dieron cuenta que la situación no era tan buena y que era tiempo de cambiar», estima Joseph Nye, profesor de la Universidad de Harvard y ex responsable del Pentágono.

Nye popularizó el término «soft power» en contraposición a «hard power», el poder duro, en varias obras donde considera que la influencia de Estados Unidos depende de forma crucial de su capacidad de atraer aliados invirtiendo en acciones positivas.

«El resultado de futuras rondas en la lucha contra el terrorismo yihadista dependerá de nuestra capacidad para evitar la trampa de la política jujitsu. Ello exigirá un mayor uso del poder blando de atracción en lugar de depender tanto del poder militar duro, como ha hecho la Administración de George W. Bush. Y es que la lucha no es un choque entre el islam y occidente, sino una guerra civil en el seno del islam entre una minoría de terroristas y una corriente dominante mayor de creyentes no violentos. No se puede derrotar al extremismo yihadista a menos que la mayoría venza. Debe utilizarse la fuerza militar, el espionaje y la cooperación policial contra los terroristas fanáticos afiliados a Al Qaeda o inspirados por ella, pero el poder blando es esencial para atraer a la corriente dominante y eliminar el apoyo a los extremistas», opina Nye.

 

Armitage-Nye

El Center for Strategic and International Studies (CSIS), que financió la actividad del Irak Study Group, realizó el nuevo análisis, con la Comisión bipartidista Armitage-Nye sobre el denominado «poder inteligente».

«Desde el 11 de setiembre, Estados Unidos exporta el temor y el resentimiento más que los valores tradicionales de esperanza y optimismo», señala un informe reciente publicado por la comisión presidida por Nye y Richard Armitage, ex secretario de Estado adjunto. En consecuencia, «la sospecha frente al poder estadounidense se profundizó».

La idea «de que no hemos invertido lo suficiente en el ‘soft power’ se desprende de las observaciones de Gates», destaca Nye.

De hecho, el secretario de Defensa recordó que los 37.000 millones de dólares destinados cada año por Estados Unidos a la política exterior son «una debilidad desproporcionada» en comparación con el presupuesto de Defensa, de 500.000 millones de dólares por año. Esto significa que 6.600 diplomáticos cuestan lo mismo que un sólo portaaviones, agrega Nye, que recuerda como ejemplo que la Agencia estadounidense para el desarrollo internacional ha visto reducirse sus efectivos de 15.000 a 3.000.

Sobre el financiamiento y efectivos, las agencias civiles estadounidenses no han logrado cumplir con la demanda de expertos en las zonas de guerra.

El general James Conway, comandante del cuerpo de Marines, recordaba recientemente que tras haber conquistado Bagdad en 2003, los Marines fueron enviados a estabilizar el sur de Irak. Pero los equipos de expertos especializados en gobernanza que iban a ayudarlos «jamás llegaron».

Para Conway, habría que financiar agencias especializadas en «soft power» para que «desarrollen una nueva suerte de mentalidad en el cuerpo expedicionario, con personas impacientes por partir al extranjero y ponerse a trabajar».

El Departamento de Estado busca financiamiento para un cuerpo de expertos civiles que podría desplegarse con este fin.

Pero los militares se adelantaron al pensar la manera de utilizar civiles para trabajar en la seguridad. El nuevo Comando para Africa que el Pentágono quiere instalar es un claro ejemplo.

Normalmente debería estar codirigido por un alto responsable del Departamento de Estado e integrado por efectivos provenientes de agencias civiles. Pero «se corre el riego de que finalmente se componga de militares», y esto «inquieta mucho al Departamento de Estado», destaca Robert Hunter, ex representante estadounidense en la OTAN.

Por otro lado, los responsables militares «han llegado a la conclusión que las insurrecciones son muy difíciles de combatir, por lo que sería mejor no comenzar por un conflicto», explicó Robert Perito, experto del Instituto estadounidense por la Paz.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje