OPINION INTERNACIONAL

Los acuerdos Brasil – Bolivia

Estas decisiones siguen a la firma de un acuerdo trilateral de ambos países más Chile para materializar un corredor bioceánico que unirá Santos con los puertos del Pacífico chileno de Arica e Iquique (estamos a cien años de la masacre de la escuela de Santa María de Iquique) pasando por Bolivia y que facilitará el acceso de este país al mar, como lo planteamos en la última nota.

Tras la firma de estos acuerdos, los presidentes Evo Morales y Lula da Silva viajaron a Montevideo y participaron ayer en la Cumbre del Mercosur.

Agrega el diario citado: «Atrás quedaron las diferencias que surgieron por la política de hidrocarburos que el presidente Evo Morales implantó con el decreto de la nacionalización del 1º de mayo de 2006. Ayer, ambos mandatarios confirmaron su amistad y la de los pueblos que presiden».

Esta afirmación reviste particular importancia. Hubo múltiples comentarios de parte interesada que pronosticaban un quiebre en las relaciones entre estos dos gobiernos de izquierda a raíz del decreto de nacionalización.

Pero se discutió, se acercaron los puntos de vista y finalmente se arribó a decisiones beneficiosas para ambos pueblos y gobiernos.

En un discurso que fue calificado por el diario de «cálido, como es su costumbre», Lula señaló: «A los que pronosticaron el enfriamiento de nuestras relaciones, les respondemos con la cooperación y con una agenda renovada.

Las diferencias de opiniones y visiones son características de las democracias, por ello la importancia del diálogo y la negociación.

Bolivia y Brasil serán aliados en un objetivo más amplio de integración sudamericana. Vamos a iniciar una nueva etapa en nuestras relaciones con inversiones, cooperación y acciones conjuntas que propicien un nuevo salto».

Esto fue correspondido plenamente por el mandatario del altiplano: «Este acuerdo desbloquea todas las susceptibilidades que existían de pueblo a pueblo, o de empresa a empresa.

Estoy seguro de que este acuerdo desbloquea las inversiones».

Así es. Solamente por parte de Petrobras se anuncia una inversión del orden de los mil millones de dólares, que puede ser mayor si la empresa logra resultados positivos en las áreas potenciales de hidrocarburos que eligió para realizar estudios, a lo cual se suman las inversiones en los demás campos señalados.

Todo esto, desde luego, está al servicio de la causa de la integración latinoamericana, en su más amplia acepción. «La palabra integración dejó de

ser un discurso de campaña electoral; ahora es necesaria para que podamos hacer integración de economías, de culturas y de la gente», subrayó el brasileño, y agregó (lo que reiteró ayer en la Cumbre de Montevideo) que los países más grandes de la región (Brasil, Argentina, Venezuela) deben «resolver los problemas de las asimetrías de las naciones y ayudar en lo que sea posible.

Vine trayendo un mensaje de solidaridad, para reafirmar la disposición de Brasil de contribuir a que Bolivia encuentre el camino de la estabilidad y el desarrollo económico y social».

Para Morales, la integración debe concebirse en función de atender las necesidades de pueblos hermanos.

Queda por último, pero no menos importante, el estrechamiento de relaciones entre los gobernantes.

«Personalmente, reconozco el liderazgo regional de Brasil junto a otros países y te reconozco como hermano mayor, antes dirigentes, ahora presidentes, buscando justicia social e igualdad; nunca hubo desconfianza ni susceptibilidad de presidente a presidente», expresó Evo, y Lula respondió: «Cuando algunos lo querían, no nos transformamos en adversarios, mucho menos en enemigos, nos convertimos en compañeros».

Ahora sí abordaremos los gravísimos problemas de la secesión en Bolivia.

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