Un tablero de ajedrez

El líder Fidel Castro reclamó, en nombre de su larga experiencia, la brújula del complejo proceso de análisis en que está sumergida hace cinco meses la sociedad cubana en busca de cambios que, no obstante, ejecutarán dirigentes más jóvenes.

En una carta publicada este martes en toda la prensa cubana, Castro, de 81 años, resta importancia a los cargos oficiales, pero valida su experiencia acumulada en casi 50 años de poder, necesaria ­según dice­ para enfrentar los complejos problemas del país.

Distanciado del gobierno hace casi 17 meses por una severa crisis de salud, reconoce sin embargo que los asuntos actuales de Cuba «requieren más variantes de respuestas para cada problema concreto que las contenidas en un tablero de ajedrez».

La visión coincide con la expresada por su hermano y sucesor en el poder, Raúl Castro, en un discurso considerado programático el 26 de julio, punto de arranque de un proceso crítico de análisis de la realidad en colectivos obreros, estudiantiles y vecinales.

«El Partido (Comunista) y el gobierno vienen estudiando con profundidad estos y otros complejos y difíciles problemas, que requieren de un enfoque integral y a la vez diferenciado en cada lugar concreto», dijo Raúl.

Desde entonces, unos cinco millones de cubanos ­según cifras oficiales­ emitieron las más diversas opiniones sobre problemas y posibles soluciones, un proceso que abrió expectativas en algunos sectores de la población, pero otros permanecen apáticos.

La publicación en la prensa escrita y en la televisión de reportajes críticos sobre temas vitales como salud, educación y transporte, se unió al llamado de dirigentes jóvenes como Carlos Lage Codorniú (24 años), hijo del vicepresidente Carlos Lage, que pidieron debates cotidianos y no coyunturales.

«Ni un solo detalle se puede ignorar, y no se trata de un camino fácil, si es que la inteligencia del ser humano en una sociedad revolucionaria ha de prevalecer sobre sus instintos», añade Fidel en la carta, en una suerte de acuse de recibo de esos criterios de la población.

Algunos cubanos señalan que la presencia de Fidel retardaría un proceso de cambios y reformas, como pasó con algunas de las medidas de apertura tomadas en 1993-1994 y que después fueron eliminadas o restringidas, según amainó la crisis.

«Hay un sector en el Partido (Comunista) y en la sociedad que es muy conservador y que sólo se montaría en el carro de los cambios si está Fidel», dijo a la AFP. un académico.

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