Lula sufre su primera gran derrota
El gobierno necesitaba 49 votos (tres quintos del Senado) para extender hasta 2011 el llamado ‘impuesto al cheque’ que tasa en 0,38% las transacciones financieras y que vence el 31 de diciembre, pero sólo logró 45 apoyos, en votación realizada la madrugada del jueves.
Ese impuesto significa 40.000 millones de reales (cerca de 23.000 millones de dólares o alrededor de 6% del presupuesto anual), principalmente destinados a áreas prioritarias para el gobierno de izquierda, como salud.
«Es la primera vez que aquí se decide una votación importante contra el gobierno», conmemoró Sergio Guerra, presidente del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) que, con el conservador Demócratas, lideró la oposición al proyecto.
Fue «una de las más desastrosas articulaciones políticas desde que el gobierno llegó al poder» en 2003, apuntó la comentarista Lucia Hipólito, recordando que Lula no consiguió los 53 votos de su bancada en el Senado. El ministro de Hacienda, Guido Mantega, no escondió que habrá consecuencias económicas, y dijo que anunciará medidas la próxima semana para «minimizar» el impacto de la pérdida de ese impuesto y mantener el crecimiento económico. El ministro se apresuró a tranquilizar a los mercados, aprensivos ante un eventual abandono de la ortodoxia de la política económica. Garantizó que «mantendrá la política de responsabilidad fiscal» y que «no habrá reducción de las metas fiscales», incluido el superávit fiscal primario, que es el ahorro del gasto destinado a pagar intereses de la deuda, actualmente de 3,8% del PIB. Una consecuencia que vislumbran los analistas parte de una oferta de la oposición, que no quiere llegar al poder en 2011 con las finanzas públicas desestructuradas.
Compartí tu opinión con toda la comunidad