Los antiguos enemigos de su país le reconocen no haber estado en la guerra

Clinton se llevó un laurel de Vietnam

Ciudad Ho Chi Minh, Reuters

Clinton realizó una visita de tres días a Vietnam, la primera de un presidente estadounidense desde la que hiciera Richard Nixon en 1969, en plena guerra.

Más de 58.000 estadounidenses y tres millones de vietnamitas (lo que equivale a la población de Uruguay) murieron en la guerra de Vietnam, a la que Clinton se opuso y que buscó evadir cuando era un joven.

Ahora Clinton, su esposa Hillary y su hija Chelsea atrajeron multitudes de curiosos en la sede del poder comunista en Hanoi, así como en ciudad Ho Chi Minh, escena de la humillante retirada estadounidense de su guerra más larga, hace 25 años.

Ellos no encontraron señales obvias de acritud a su paso.

«Los años de hostilidad han pasado. Hoy tenemos un interés compartido en su bienestar y prosperidad», dijo Clinton en un discurso antes de abandonar ciudad Ho Chi Minh. «Deseamos ser sus socios. Les deseamos éxito».

Ciudad Ho Chi Minh es más próspera y moderna que la capital, Hanoi, donde Clinton pasó dos días antes de dirigirse al sur.

Clinton fue recibido por la dirigencia comunista en Hanoi como alguien que se opuso a la guerra, levantó un embargo comercial contra Vietnam en 1994, normalizó los lazos diplomáticos un año después e impulsó un histórico acuerdo comercial que fue suscrito en julio de este año.

Pero las dos naciones estuvieron en desacuerdo en cuanto a los pedidos de Estados Unidos de mayores libertades políticas y respeto por los derechos humanos, que Hanoi denominó interferencia en sus asuntos internos.

Clinton también recibió señales mixtas sobre la economía, pues algunos funcionarios vietnamitas están ansiosos por una mayor liberalización, pero el secretario general del Partido Comunista Le Kha Phieu, se refirió los asuntos económicos en un lenguaje percibido por un funcionario estadounidense como de «el viejo socialismo».

Phieu, un comisario político de la guerra y considerado como la personalidad más importante del país, no respondió cuando Clinton dijo que creía que Vietnam sería más estable y exitoso si permitiera más libertades políticas.

Pero le dijo a Clinton que respetara la capacidad de su país de decidir su propio camino. «Respetamos la opción, el estilo de vida y los sistemas políticos de otras naciones», dijo el diario oficial del Partido Comunista Nhan Dan, citando las declaraciones de Phieu en la reunión con Clinton. «A cambio pedimos que otras naciones respeten las decisiones de nuestro pueblo».

Por otra parte, Clinton anunció una línea de crédito de 200 millones de dólares para ayudar a financiar las inversiones de compañías estadounidenses en Vietnam e instó al país a liberar su economía.

Libertad de credo

Para ilustrar su preocupación por la libertad religiosa, Clinton tenía previsto reunirse con Pham Minh Man, un arzobispo católico del sur de Ciudad Ho Chi Minh, quien han dicho que la Iglesia en el Vietnam de gobierno comunista todavía enfrenta problemas.

La Casa Blanca trató de mantener la reunión privada con el arzobispo en un bajo relieve, al decir poco al respecto por anticipado. El portavoz de la Casa Blanca, Jake Siewert, dijo que Clinton quería «resaltar la importancia de la libertad de credo». El arzobispo Man dijo a Reuters antes de la visita de Clinton que planeaba contarle al mandatario estadounidense que «la situación de la Iglesia Católica Romana en Vietnam ha mejorado en cierto grado, pero todavía enfrenta algunas dificultades y limitaciones».

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