OPINION INTERNACIONAL

LA CARTA DE INGRID

Me refiero a la parte en que agradece a quienes han estado realizando esfuerzos sostenidos por su liberación y por el intercambio humanitario de todos los presos.

Allí leemos: «Mamita, vinieron por las cartas. A Piedad y a Chávez, todo, todo mi afecto y mi admiración. Nuestras vidas están ahí, en el corazón de ellos, que sé que es grande y valeroso». Les dedica párrafos de agradecimiento a Chávez, a Álvaro Leyva, al ex alcalde de Bogotá Lucho Garzón y al senador Gustavo Petro, luego menciona a periodistas y agrega: «Mi corazón también le pertenece a Francia. Cuando la noche era más oscura, Francia fue el faro».

El presidente Uribe pretendió sacar partido de la captura en Bogotá de miembros de la guerrilla que eran portadores de cartas, fotos y videos de los rehenes de las FARC, anunciada en la madrugada del viernes 30. Pero es evidente que los mismos traían esas pruebas de existencia de las personas retenidas, incluidos los tres norteamericanos, para entregarlas a la senadora Piedad Córdoba y al presidente Chávez, inmersos en cuerpo y alma en la concreción del canje humanitario. Era el compromiso que la dirección de la guerrilla había asumido con Chávez, y lo estaba cumpliendo. La senadora Piedad Córdoba declaró ese día a Telesur: «Lo cierto era que la facilitación, la mediación del presidente Chávez se estaba haciendo con responsabilidad, con seriedad y las pruebas de vida venían a mi nombre para ser llevadas al presidente Chávez para que él hiciera lo pertinente.

Las pruebas explican por qué era muy importante que el presidente Chávez se pudiera reunir con el comandante Manuel Marulanda, porque estoy segura que en diciembre, sin especular, el país hubiera podido celebrar con alborozo el regreso de muchos y de muchas de ellos».

Esto es lo que Uribe cortó de un tajo, al disponer en forma abrupta el cese de la mediación. Yolanda Pulecio, la madre de Ingrid, se lo reprochó con mucho dolor, con altura y dignidad. La oímos directamente el sábado, cuando manifestó: «El presidente Uribe debe recapacitar. Debe quitarse de encima ese odio y esa animadversión, para que pueda reanudarse la mediación de Chávez y Piedad Córdoba». La respuesta de Uribe fue decepcionante. También la oímos en directo. Se limitó a decir que celebraba se hubieran encontrado las pruebas de supervivencia, y nada más. Ningún gesto para responder a la angustia de los familiares.

El presidente Chávez hizo el resumen de la situación el mismo sábado, en la fase final de la campaña por el referéndum. Dijo que el exabrupto de Uribe se produjo cuando estaba a punto de concretarse la entrega del primer grupo de prisioneros, y que él estaba dispuesto a reunirse con Marulanda en el Caguán. Fue en ese momento ­agregó- que en Washington se prendieron las luces rojas y el proceso se cortó.

El Partido Liberal colombiano emitió el sábado una declaración de plena solidaridad con la senadora Piedad Córdoba, que pertenece a sus filas y que había realizado un informe al Senado el 27 de noviembre sobre su labor de mediación.

La declaración de 8 puntos, presentada por el ex presidente y ex secretario general de la OEA César Gaviria, la califica de «aguerrida luchadora» y solicita que el gobierno reanude las gestiones por el intercambio humanitario y a la vez recomponga plenamente las relaciones con Venezuela, sugiriendo en tal sentido una misión de acercamiento por parte del presidente Lula.

Al final de su carta, Ingrid dice: «Sé que lo que estamos viviendo está lleno de incógnitas, pero la historia tiene sus propios tiempos de maduración, y el presidente Sarkozy está parado en el meridiano de la historia. Con el presidente Chávez, el presidente Bush y la solidaridad de todo el continente podríamos presenciar un milagro». Ojalá.

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