"Una guerra sangrienta, bárbara y salvaje lanzada por Israel"

Las mujeres de la Intifada

El Cairo, AFP

Reunidas durante tres días en la capital egipcia, bajo los auspicios de la Liga Arabe, las esposas de los dirigentes árabes clamaron su apoyo a la revuelta del pueblo palestino y saludaron a las «madres de los mártires palestinos».

«Lanzo un grito a la conciencia humana: en nombre del Derecho internacional, acaben con este crimen cometido contra el pueblo palestino», clamó la esposa de Yasser Arafat, el presidente de la Autoridad Palestina, Suha Arafat, que participa en la cumbre junto a otras seis primeras damas.

Suha Arafat añadió que ese foro se reúne mientras el pueblo palestino «se enfrenta a una guerra sangrienta, bárbara y salvaje lanzada por el Estado de Israel y por su ejército de ocupación». En una entrevista con la AFP, la esposa de Arafat se dirigió a las madres israelíes, asegurando que es «vergonzoso» que sus «hijos maten niños palestinos». «Elevamos nuestra voz para protestar contra la atroz injusticia que sufre el pueblo palestino», declaró por su parte Suzanne Mubarak, esposa del presidente egipcio, Hosni Mubarak, en la apertura de la cumbre.

Subrayó además que las participantes representan «una voz poderosa que expresa la ira de la mitad de la población del mundo árabe, las mujeres, contra las violaciones cometidas contra mujeres y niños en Palestina».

El secretario general de la Liga árabe, Esmat Abdel Meguid, único orador masculino, provocó la ovación de las 19 delegaciones presentes al saludar a las mujeres palestinas, «que sacrifican a sus hijos por la patria, ofrecen lo que ellas más quieren para apoyar a su pueblo y obtener la derrota del nazismo israelí».

La reina Rania de Jordania, de origen palestino, garantizó a sus «hermanos palestinos el apoyo absoluto de Jordania a su causa», y saludó «majestuosamente a la madre palestina que ofrece a sus hijos mártires».

Andrée Lahud, esposa del presidente libanés, Emile Lahud, saludó también a «la mujer palestina, que lucha codo con codo con el hombre por la restitución del derecho violado del pueblo palestino a la autodeterminación».

La esposa del presidente tunecino, Zine El Abidin Ben Alí, Leila Ben Alí, hizo un llamado para que la cumbre cree un comité árabe encargado de tomar medidas para «proteger a la mujer y a los niños palestinos».

También la cuestión de Irak estuvo presente en la sesión de apertura. Fatma Al Bechir, esposa del presidente sudanés, reclamó el levantamiento del embargo impuesto a Bagdad desde la invasión de Kuwait en 1990, para «poner fin al sufrimiento de las mujeres y de los niños iraquíes». Un llamado al que se unió la delegación siria.

Los participantes abordaron tímidamente la cuestión de la evolución de la mujer en la sociedad islámica. «El principal desafío procede de la propia sociedad, de ideas recibidas y temores desprovistos de fundamento, de herencias sociales y tradiciones totalmente alejadas de las realidades científicas», declaró Suzanne Mubarak.

Leila Ben Alí aseguró por su parte que «son las naciones las que han ahogado las potencialidades de la mujer y la han marginado y apartado de la vida activa». La reina Rania subrayó «la necesidad de reformas jurídicas y legislativas que aporten a la mujer igualdad y justicia, para que acceda a puestos de decisión». Lalla Mariam, hermana del rey Mohammed VI de Marruecos, denunció la «marginación» de la mujer y la «hegemonía de una cultura masculina dominante».

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