Ultimátum a Yoshiro Mori

Tokio, ANSA

Apenas ocho meses después de su asunción, el premier japonés Yoshiro Mori podría haber llegado al fin de su carrera por errores, pérdida de popularidad y, sobre todo, de una revuelta intestina en el «eterno» partido de gobierno liberal-democrático (LDP) dirigida por Koichi Kato.

Kato, varias veces ministro y dirigente del partido y desde hace años interesado en el más alto cargo, reafirmó ayer por televisión que «Mori debe dejar la dirección del gobierno, por el bien del país y para dar nueva fuerza a la economía, completamente estancada».

El ex ministro se declaró dispuesto, él y sus «coroneles», a votar en favor de una moción de desconfianza que los partidos de oposición presentarán el lunes en el parlamento.

En caso en que Kato y los suyos obtengan unos 50 votos para unir a los 190 que la oposición (Partido Democrático, Partido Liberal, socialdemocráticos y comunistas) posee en la Cámara de diputados de 480 escaños, Mori, premier desde el pasado abril, resultaría derrotado y obligado a renunciar.

Una eventualidad tan probable que el secretario general del LDP, Hiromu Nonaka, un partidario de Mori, amenazó con anatemas contra Kato y los suyos. «Es una vergüenza, un golpe a traición. Kato será expulsado del partido», advirtió.

Peleas y traiciones estuvieron siempre en el orden del día en la vida del LDP, casi ininterrumpidamente en el poder desde la posguerra hasta hoy, pero raramente habían degenerado en abierto enfrentamiento como ahora, como lo prueba la disminución de consenso, dentro y fuera del partido. La popularidad del premier descendió al 10 por ciento a causa de una impresionante serie de gaffes, la última de ellas hace pocos días en la cumbre APEC en Brunei.

Delante de decenas de jefes de Estado y de gobierno asiáticos y del continente americano, entre ellos el presidente Bill Clinton, a los países más pobres que se lamentaban por la falta de estructuras base, como la energía eléctrica, Mori dijo: «Les daremos miles de teléfonos celulares, de ese modo podrán hacer frente tranquilamente sus sus necesidades».

Mori no tuvo en cuenta que sin corriente eléctrica los celulares no se pueden cargar.

La situación de Mori se agravó hoy cuando uno de los partidos aliados del gobierno, el nuevo Komeito, tomó distancia. Su líder Takenori Kanzaki sugirió al premier que abandonara la dirección del país antes del crucial voto sobre la moción de desconfianza del próximo lunes, si se ve claramente que en la jornada de mañana el rebelde Kato y sus seguidores alcanzan el número necesario para obligarlo a renunciar.

«Podemos esperar todo menos una división del LDP o, peor, nuevas elecciones –dijo sin más vueltas Kanzaki–. Mejor pensar en un sustituto de Mori».

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