La economía y la Bolsa no sufren por la elección
Washington, ANSA
Pese a la incertidumbre, que ya lleva dos semanas de idas y venidas sobre quién será el 43 presidente estadounidense, la economía y la bolsa no perdieron en gran medida el equilibrio y su accionar pareció no estar tan ligado a los vaivenes políticos.
Sí, en cambio, preocupan las señales de desaceleración de la economía nacional y el persistente malestar de algunas empresas de la nueva economía por la disputa legal entre los demócratas de Al Gore y los republicanos de George W. Bush.
Al finalizar la segunda semana de pasión política, Alan Ackerman, vicepresidente de Fahnstoch & Co., se lamentó de que las «incertidumbres continúen» y observó: «la economía norteamericana desacelera su andar y los consumidores y las empresas hacen lo propio con sus gastos».
En Wall Street como en Tallahassee, Florida, donde se decide el resultado de las elecciones presidenciales, las jornadas transcurren con las emociones en un columpio para luego, al finalizar cada día, hallarse nuevamente en el punto de partida.
La Bolsa pasó ensortijadas sesiones con fuertes sobresaltos internos pero que no llegaron en su conjunto a variar la tendencia que permaneció sustancialmente en transición.
Por un lado, el índice Dow Jones cerró la semana en 10.629,87 puntos (el lunes había abierto a 10.592,95 unidades) y el no menos importante Nasdaq se ubicó finalmente en 3.027,15 unidades (el lunes abrió a 3.028,99 puntos).
En cambio, la pérdida se hace sentir si se observa la situación el día antes del voto electoral (el lunes 6 de noviembre) una Bolsa eufórica había cerrado en 10.977,21 unidades su Dow Jones y en 3.416,39 puntos el índice Nasdaq.
La caída vino, sin embargo, luego del acto eleccionario al comprobarse que los resultados no arribaban tan rápido y la espera empezaba a sumir al recinto bursátil en la incertidumbre.
Las reacciones a las noticias provenientes de Florida continúan ejerciendo presión: cuando el fin parece llegar y cuando las «acciones» de Bush valen, Wall Street sube; lo contrario cuando el tiempo pasa y Gore mejora.
Pero todo no llega a tener un efecto grande, pues, los inversores estadounidenses mantuvieron esta semana el aliento en suspenso por las decisiones de la Reserva Federak (FED), el miércoles, que no varió las tasas de interés, pero mandó una señal pesimista sobre el futuro de la economía nacional.
«Los mercados –opinó John Forelli de la empresa Independence Investment Associates– habrían seguramente apreciado un lenguaje más positivo» por parte de Alan Greenspan. Cierto es también que el «revoltijo de los mercados» se debió al clásico «efecto elástico»: cuando los valores bajan, se desencadena una busca de negocios e, inmediatamente, los valores suben.
Esto es una constante y no es peculiar de la situación de incertidumbre política estadounidense.
El lunes 20 seguramente será una jornada de nerviosismo, al menos hasta que la Corte Suprema de Florida decida si el recuento manual podrá ser tenido en cuenta o no para definir el resultado de las elecciones en el estado.
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