Estados Unidos. El FBI y el Ejército investigan a cientos de militares

Pandilleros infiltrados

El pasado 15 de octubre, las autoridades de la base militar de Fort Still, en Oklahoma, arrestaron a Jerrell Hill, de 18 años y soldado del ejército de los Estados Unidos. Lo acusaron de «intento de asesinato».

El militar había disparado su arma contra cinco personas en el barrio de Barclay, en la ciudad de Baltimore, como parte de un posible ajuste de cuentas entre pandillas.

«Los investigadores consideran que el sospechoso es miembro de un grupo local de los Bloods, el cual pertenece a la pandilla Pasadena Denver Lane», asienta uno de los informes sobre este hecho.

El caso del soldado Jerrell Hill es parte de un fenómeno casi desconocido que se presenta dentro del ejército de Estados Unidos: el pandillerismo.

Dos informes de inteligencia –clasificados como «sensibles» y «para uso de las corporaciones oficiales» dan cuenta de ello. Sus títulos son explícitos: «El incremento de la actividad criminal de las pandillas dentro del ejército», elaborado en enero pasado por el Centro de Inteligencia sobre Pandillas y en el cual participaron 22 entidades oficiales, entre ellas agencias federales y corporaciones policíacas; y «La amenaza de la actividad del pandillerismo», realizado en diciembre de 2006 por el Comando de Investigación Criminal de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

Ambos informes ­cuyas copias obtuvo el reportero­ coinciden: se ha incrementado la presencia de pandillas callejeras dentro de distintas bases militares del país, e incluso en unidades que se encuentran en Irak.

El informe del Centro de Inteligencia sobre Pandillas menciona los siguientes grupos: Bloods, Crips, Mara Salvatrucha, Black Disciples, Gangster Disciples, Hells Angels, Latin Kings, Mexican Mafia (EME), The 18th Street Gang, Norteños, Sureños y Vice Lords, así como «varias agrupaciones supremacistas».

De acuerdo con el informe de las Fuerzas Armadas, de 2003 a 2006 el ejército investigó al menos 104 casos en los que se cometieron delitos que involucraban a soldados relacionados con esos grupos. Las autoridades militares documentaron la relación directa con pandillas en 35 de estos casos. En los restantes 69 casos ­44 de ellos en 2006­ sospecharon que había vínculos con las mismas. Los informes de inteligencia dicen que los militares miembros de pandillas utilizan las técnicas y habilidades aprendidas en el ejército para cometer crímenes.

En muchos casos utilizan armamento oficial y hasta portan el uniforme de sus respectivas unidades. Entre los delitos que han cometido destacan: disparos de armas desde vehículos en movimiento, venta y distribución de drogas, vandalismo, extorsión, disturbios callejeros, lavado de dinero y hasta homicidios.

Los informes exponen varios casos; sin embargo, en la mayoría de ellos no precisan los nombres de los soldados involucrados ni las fechas en que ocurrieron los hechos.

Por su parte, el informe del Centro de Inteligencia sobre Pandillas afirma: «Desde 2004, el Departamento de Policía de El Paso y el FBI han identificado a 40 militares que son miembros de pandillas callejeras que operan a nivel nacional y se encuentran en la base militar de Fort Bliss, ubicada en Texas».

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