El símbolo de la derrota de Estados Unidos

Saigón espera a Clinton

Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam, AFP

La ex capital de Vietnam del Sur fue bautizada Ciudad Ho Chi Minh en 1975, pero para la mayoría de sus habitantes sigue llamándose Saigón, la ciudad rebelde, corazón económico del país que poco a poco impone su sentido de los negocios a la austera Hanoi del norte.

Ironía de la historia, la ciudad es hoy más norteamericana que hace 25 años, cuando el último helicóptero estadounidense despegó del techo de la embajada de Estados Unidos dejando tras de sí el gusto amargo de la única derrota sufrida por el ejército de la primera potencia mundial.

Enormes afiches instalados por todas partes presentan las grandes marcas estadounidenses.

El vaquero ha reemplazado entre las jóvenes al Ao-dai, vestido tradicional vietnamita y el gorro de béisbol al sombrero cónico en paja de arroz que los campesinos siguen usando en el interior del país.

La juventud saigonesa, ultramayoritaria en la población, conoce los últimos éxitos musicales de moda y, si los «fast food» aún no han conseguido imponerse, los cafés Internet proliferan en las amplias avenidas de la ciudad.

«La visita de Bill Clinton es la mejor oportunidad para decir al mundo que Vietnam es un país abierto», afirma con entusiasmo Pham Khanh Lynh, propietario del Indexx House, un café Internet que tiene la particularidad de estar vinculado al mundo de los negocios.

Nguyen Thie Thien, que nació al final de la guerra, no va a los cafés Internet, pero no ignora que el presidente Clinton llega a la ciudad. «Es algo bueno. En el futuro Estados Unidos invertirá más en Vietnam y espero que entonces podré encontrar un trabajo mejor», aseguró.

Obrero en una fábrica vietnamita de cables eléctricos, Thien sólo tiene un sueño, trabajar en una empresa extranjera donde el pago es mucho mejor. «A menudo más del doble», asegura el joven que gana 40 dólares por mes.

Le Van Phai dijo estar sorprendido cuando supo que el presidente de Estados Unidos visitaba Vietnam, donde, comentó, la propaganda en la televisión y en los medios informativos insiste todo el tiempo sobre los horrores de la «guerra de liberación».

A los 89 años, Le Van Phai estima que hoy corresponde dar vuelta la página.

«Estoy muy feliz por la visita del presidente Clinton. La guerra terminó y hay que estrecharse la mano», aseguró el viejo saigonés.

Es verdad que él conoce bien a los estadounidenses pues trabajó para ellos como chofer, empleo que le costó tres meses en un campo de reeducación, lo que es muy poco, reconoció, con respecto a algunos de sus colegas que pasaron años en dicha situación.

Tan Khang, que tenía 25 años en 1975, tampoco guarda rencor hacia los estadounidenses. Profesor desde hace 30 años, se declara orgulloso de que Vietnam haya sido elegido por el presidente Clinton para uno de sus últimos viajes al extranjero.

Las relaciones con Estados Unidos van a mejorar, estimó y es bueno para el comercio, es decir, bueno para Saigón, donde cada cual sueña con negocios y prosperidad.

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