Perú se vuelve ingobernable
Lima, AFP
El propio Fujimori alimentó versiones de un eventual alejamiento del poder en entrevista con la AFP, donde sus respuestas ambiguas anunciando que podría postular al Congreso en las elecciones de abril de 2001 y de que no quería ser un factor de perturbación dieron pie a conjeturas en esa dirección.
De dar un paso en esa dirección «el mandatario tendría que alejarse del poder el 7 de diciembre próximo», de acuerdo a lo que señala la legislación electoral.
El escenario político se empezó a crispar y calentar desde el jueves, cuando la oposición se anotó su más significativa e impactante victoria en 10 años de gobierno de Fujimori, al colocar a la cabeza del legislativo al opositor moderado Valentín Paniagua. Tres días antes la oposición censuró a la presidenta Martha Hildebrandt.
La oposición formada por un mosaico de más de media docena de partidos entre conservadores «centristas y liberales no perdió tiempo» y empezó de inmediato a legislar y promulgar leyes que revertían anteriores decisiones oficialistas calificadas de antidemocráticas por la nueva mayoría en medio de la protesta y el abandono del Congreso de los congresistas fujimoristas.
La prensa peruana recibió con titulares favorables la victoria de la oposición en el Congreso, señalando casi en forma unánime que soplaban nuevos vientos democráticos en el país tras este triunfo.
Fujimori mismo reconoce que Perú vive una nueva correlación de fuerzas en la que la oposición tiene ventaja y cuyas consecuencias podrían ser «imprevisibles» y afectar la estabilidad necesaria que requiere el país para un proceso de transición de cara a las elecciones generales (presidenciales y legislativas) adelantadas de abril de 2001.
«Es evidente que hay un nuevo e imprevisto escenario político», una nueva correlación de fuerzas a favor de la oposición. Ahora en el conglomerado opositor hay gente que prefiere confrontaciones entre poderes del Estado y que esta sólo movida por intereses exclusivamente electorales», señaló el mandatario.
Ante posibles choques e impasses con el Congreso, Fujimori subraya que desea evitar las confrontaciones «porque debemos por sobre todo pensar en ir recuperando estabilidad política con vistas a las nuevas elecciones e igualmente en proteger a nuestra economía».
«Por eso cualquier posición y decisión que tome de aquí en adelante será pensando exclusivamente en el futuro del Perú» no en función de satisfacer los apetitos y deseos de la oposición «(…) y en la línea y el espíritu de mi mensaje en setiembre» quiero insistir en no ser factor de perturbación.
Prefiero contribuir a que se organice una transición ordenada y sin sobresaltos en beneficio de la población y la economía del Perú», señala en forma ambigua, lo que es intepretado por la prensa y analistas como un posible alejamiento de la cabeza del Estado.
Por su parte, el ex primer ministro reformista de Fujimori, Javier Valle Riestra, resaltó a la emisora RPP que avizoraba problemas en el corto plazo entre el Congreso y el Ejecutivo que pueden conducir a que se declare vacante la presidencia.
Recomendó a Fujimori que renuncie como «un gesto» de reconciliación: «Con ello lograría cierta recuperación interna y externa», como podría decir renuncio porque pretendo ser congresista.
«Valle Riestra, de orientación socialdemócrata», reconoció que en Perú «en la práctica existe un cogobierno entre los restos del fujimorismo autoritario y la oposición parlamentaria democrática».
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