Unos cuarenta establecimientos de enseñanza seguían en paro

Francia: sabotajes y agresiones en ferrocarriles

El tráfico ferroviario francés sufrió ayer graves perturbaciones por una serie de sabotajes, los que fueron condenados por la dirección de la empresa estatal y por todos los sindicatos implicados en el conflicto.

La dirección de los ferrocarriles nacionales (SNCF) anunció la existencia de «una acción coordinada de sabotaje» en algunas líneas de los trenes de alta velocidad (TGV) del este, norte y sureste del país, «destinada a obstaculizar la reanudación del tráfico».

Por su parte la organización que reúne a una parte de los maquinistas de ferrocarriles denunció este mismo día agresiones contra «la integridad de las personas y los bienes» en detrimento de sus adherentes.

El secretario general de la filial ferroviaria del sindicato CGT, Didier Le Reste, denunció todos estos hechos, que definió como «actos incalificables cometidos por cobardes», en una entrevista concedida el miércoles a la AFP.

De su lado, Sud Rail, segundo sindicato de ferrocarriles, llamó a la dirección de la SNCF a «un mínimo de prudencia en sus declaraciones» y agregó que la seguridad «es algo muy serio para que sean los ferroviarios» huelguistas los autores de actos de vandalismo.

La dirección de ferrocarriles precisó que estos actos habían provocado «retrasos importantes», pero que de todas maneras circularían 400 de los trenes de alta velocidad (TGV) y al menos 88 de los 300 rápidos.

Se esperaban también mejores frecuencias en la región parisina y en provincia. Los TGV a Londres (Eurostar) y a Amsterdam y Colonia (Thalys) funcionarían normal o casi normalmente, según la SNCF.

Las negociaciones se inician un día después de que los funcionarios se unieran también a la huelga que los trabajadores del transporte público mantienen desde el martes 13 para protestar por la reforma del régimen especial de jubilaciones que impulsa el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

El tráfico del transporte público urbano había mejorado pero seguía perturbado, con un promedio de uno de cada cuatro metros en la mañana del miércoles, cuando también funcionaba 50% de los autobuses y tranvías, según la empresa que administra este servicio (RATP).

En la líneas de trenes suburbanos de la capital francesa, el tráfico era nulo o muy limitado.

Esta situación provocó nuevamente trastornos en las rutas y autopistas que conducen a la capital, donde se registraban a media mañana del miércoles unos 258 kilómetros de atascos.

Una primera ronda de negociaciones tripartitas ­sindicatos, empresa, representantes del Estado­ se inició en la mañana en la RATP y otro tanto ocurrió en la tarde en ferrocarriles.

La casi totalidad de los sindicatos de las dos empresas, huelguistas o no, debía participar en estas reuniones para defender el poder adquisitivo de los jubilados.

En tanto, en el sector de las universidades, unos cuarenta establecimientos seguían en paro contra una ley que propugna una autonomía en el presupuesto y en la gestión del personal.

La presidenta de la organización de empresarios franceses (Medef), Laurence Parisot, calificó la huelga como una «catástrofe» con un costo económico «probablemente gigantesco».

El martes, el presidente Nicolas Sarkozy reiteró su voluntad de reformar los regímenes especiales de jubilación. *

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