Entre 375.000 y 700.000 franceses se movilizan en todo el país desde hace una semana

Francia: los públicos se suman a la protesta contra el gobierno

La huelga de funcionarios, limitada a la jornada del martes, coincidió con el séptimo día de un paro en los ferrocarriles y el transporte público que ha complicado enormemente los desplazamientos de millones de franceses.

Una serie de manifestaciones convocadas el martes por la tarde congregaron a decenas de miles de personas en varias ciudades de Francia.

En París se llevó a cabo la más multitudinaria, encabezada por una pancarta que decía «Juntos por los salarios, el empleo y los servicios públicos». En la marcha parisina participaron unas 30.000 personas, según la policía.

Esta misma fuente cifró en 375.000 los seguidores de la protesta en toda Francia, mientras que Bernard Thibault, secretario general del sindicato mayoritario del país, CGT, declaró a la AFP que fueron unas 700.000 personas.

Pese al fuerte seguimiento, el presidente Sarkozy, reafirmó que Francia necesita reformas y subrayó que «no cederá» ante las protestas, en un discurso pronunciado el martes, su primera intervención pública desde el comienzo del movimiento de protesta, hace una semana.

«No cederemos, no daremos marcha atrás», sostuvo Sarkozy al asegurar que «Francia necesita reformas para hacer frente a los desafíos que el mundo le impone. Esas reformas han tardado demasiado».

En cuanto a la jornada de paro en el sector público, la huelga fue especialmente seguida por los empleados de la educación (900.000 docentes), donde los huelguistas ascendieron a 39%, según el gobierno, y a más de 60%, según un sindicato.

Numerosos colegios permanecieron cerrados durante la jornada. Tampoco aparecieron los diarios en los kioscos, pues a la protesta se unió el sector de la imprenta y hubo vuelos anulados o con retraso en los aeropuertos parisinos de Roissy y Orly, pues los controladores aéreos también son empleados del Estado.

El gobierno conservador –que ha cifrado el coste de la huelga en los transportes en más de 300 millones de euros al día– esperaba que este «martes negro» marcase el punto culminante de la movilización social antes de la apertura de las negociaciones, prevista para el miércoles, en el sector de los transportes.

Mientras tanto, el tráfico en el metro parisino y en los ferrocarriles siguió muy perturbado el martes. Sólo funcionó uno de cada dos trenes de alta velocidad mientras que el tráfico de los trenes de cercanías fue casi inexistente.

Pese a que se espera una mejora para el miércoles, la situación seguirá siendo aún difícil, mientras crece la exasperación de los usuarios.

Los empleados estatales y los empleados del sector de los transportes tienen reivindicaciones diferentes. Los segundos protestas contra la reforma de los regímenes especiales de pensiones, emblema de la voluntad de «ruptura» de Sarkozy.

Los más de cinco millones de asalariados del sector público piden mejores sueldos y protestan por la supresión de 22.900 empleos en la función pública, la mitad de ellos en la Educación, previstos por el gobierno para 2008.

Un 53% de franceses, según un reciente sondeo, apoya la protesta de los funcionarios, que puede acentuar el descontento popular frente al aumento en el precio de los alimentos, la gasolina y los alquileres.

En cambio, la huelga de los transportes está siendo muy impopular.

La agitación social también afecta a la mitad de las 85 universidades francesas bloqueadas total o parcialmente en protesta contra una ley de autonomía que, según los estudiantes, conducirá a una «privatización» de la enseñanza superior.

En todo caso, la popularidad de Sarkozy sigue por encima del 50% si bien, según los analistas, el «estado de gracia» de que disfrutó tras su llegada a la presidencia en mayo pasado, ya terminó. *

 

Presidente

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, reafirmó que «Francia necesita reformas» y subrayó que «no cederá» ante las protestas, en un discurso pronunciado ayer mientras decenas de miles de personas se manifestaban en todo el país contra su política.

«No cederemos, no daremos marcha atrás», dijo Sarkozy ante un congreso de los alcaldes de Francia, celebrado en el séptimo día de la huelga de los empleados de ferrocarriles y transportes públicos contra la reforma de los regímenes especiales de pensiones.

«Francia necesita reformas para hacer frente a los desafíos que el mundo le impone. Esas reformas han tardado demasiado», afirmó en su primera intervención pública desde el comienzo del movimiento social de protesta.

«Después de tantas dudas y retrasos, de tantas marchas atrás, se ha hecho necesaria una auténtica ruptura para impedir la decadencia», añadió Sarkozy, al recordar que en mayo fue elegido presidente de la República con un programa de «ruptura».

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