Decenas de miles de damnificados en Bangladesh por la inclemencia del tiempo

Al menos mil muertos por ciclón

El ciclón Sidr, que también castigó al este de India y formó una impresionante masa blanca de 500 km de diámetro, barrió con vientos de 240 km/h los distritos costeros, cerca de la frontera con el Estado indio de Bengala occidental.

Sin embargo, ayer viernes, la tempestad, acompañada de lluvias torrenciales, había perdido intensidad y se dirigía hacia el noreste, según Farah Deebaa, del Centro Meteorológico de Bangladesh.

Sidr dejó detrás de sí «al menos 1000 muertos», según un balance de la televisión ATN Bangla, aunque la agencia de prensa UNB hablaba de 425 muertos y miles de heridos.

El último balance oficial estableció el número de víctimas mortales en «al menos 243″, según Nahid Sultana, del ministerio de la Gestión de catástrofes naturales, quien advirtió que la cifra iba a aumentar.

«Muchos cadáveres podrían ser hallados aún» en dos distritos «devastados» a los que los socorristas no han podido llegar, explicó otro miembro del ministerio, Mohammad Ayub Mia.

La mayoría de las víctimas perecieron aplastadas por árboles o sepultadas por las paredes de sus propias casas, a menudo construidas precariamente.

Los heridos se contaban por centenares, advirtieron fuentes oficiales. Para prestarles auxilio, la marina despachó cinco navíos con víveres y medicinas y la UE desbloqueó 1,5 millón de euros.

Aun cuando el balance de pérdidas humanas parece menos elevado de lo que se temía, el ministerio de la Gestión de catástrofes naturales teme «enormes destrozos» en este país musulmán laico de 144 millones de habitantes, de los cuales un 40% viven con menos de un dólar diario, lo cual lo convierte en uno de los más pobres del mundo.

Barrio tras barrio, el desastre ha provocado un paisaje de tremenda desolación. Los habitantes, todavía conmocionados, hablan del ciclón Sidr como la tempestad del «Juicio final».

Los responsables gubernamentales hablan de la peor tormenta de los últimos años en un país que ya fue devastado por un huracán en 1970 que dejó medio millón de muertos, y por un ciclón en 1991 que sesgó la vida de 138.000 personas. Esta vez, las autoridades tomaron la delantera a la naturaleza y pudieron evacuar a 250.000 personas, que durmieron en refugios especiales construidos en la costa. *

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