Ataques y funerales

Beit Jalla (Cisjordania), ANSA

Una multitud conmovida participó ayer en Beit Jalla, cerca de Belén, en Cisjordania, en el funeral de Harry Fischer, de 68 años, el médico alemán jubilado muerto anoche en un ataque de la aviación israelí contra el pueblo de Beit Jalla, cerca de Belén, en Cisjordania.

Las máximas autoridades locales y algunos representantes cristianos e islámicos, seguidos por casi tres mil habitantes de Beit Jalla, acompañaron el féretro hasta el cementerio cristiano donde Fischer fue sepultado en medio de la desesperación de su esposa Salwa, palestina greco-ortodoxa, y de los tres hijos.

El médico es el primer occidental muerto durante los cincuenta días de la nueva Intifada palestina, que comenzó el 28 de setiembre en los Territorios Ocupados por Israel en 1967.

Beit Jalla lo proclamó «shahid», o sea mártir caído en defensa de la tierra palestina, como los más de 200 árabes de Cisjordania, Gaza y Jerusalén.

Según la reconstrucción de lo sucedido hecha por los familiares, el médico estaba socorriendo a algunos habitantes heridos en los ataques aéreos israelíes, cuando cayó bajo la explosión de un cohete lanzado por un helicóptero.

Desde la conferencia euro-mediterránea de Marsella, el ministro de Exteriores alemán, Joscha Fischer, se declaró»profundamente afectado» por la muerte de Fischer.

Por su parte el canciller israelí Shlomo Ben Ami, expresó «gran pesar» por lo sucedido y garantizó la apertura de una investigación en la que también participará el agregado militar alemán en Israel.

Fischer nació en un pequeño pueblo cercano a Frankfurt y hace unos 20 años se transfirió a Cisjordania por motivos de trabajo. «Después del casamiento decidió quedarse en Beit Jalla», dijo un pariente de la esposa.

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