España minimiza el incidente y espera no afecte a sus empresas
El gobierno español trataba de minimizar estos días el incidente entre el rey y el presidente Hugo Chávez y recomponer la relación con Venezuela con el fin de que no afecte a la relación con el continente latinoamericano ni a las empresas españolas que operan en ese país.
«No hay que retirar embajadores ni romper las relaciones con Venezuela», resumió a la AFP una fuente gubernamental, que insistió en que el de la Cumbre Iberoamericana de Chile «fue un incidente lamentable y coyuntural».
El gobierno se opone a la propuesta del opositor Partido Popular (PP, conservador) de convocar al embajador venezolano en Madrid o llamar a consultas al (embajador) español en Caracas, después de que Chávez llamara «fascista» al ex presidente del gobierno español José María Aznar, a lo que el rey respondió mandando callar al presidente venezolano, que a su vez no cesaba de interrumpir al actual presidente del gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
«Tanto Zapatero como el rey quieren que esto se reconduzca y que no vuelva a ocurrir», aseguraron las mismas fuentes, y confirmaron el «disgusto» de Rodríguez, a quien «le hubiera gustado evitar» este incidente eminentemente real que parece haber puesto en un brete al gobierno.
Ahora es el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, quien «está gestionando la crisis muy personalmente», trabajando «sobre la vía diplomática», según las fuentes, para que «el nivel de interlocución» con Venezuela «no se rompa».
El gobierno trata de «velar por los intereses de España», insisten, aunque sin saber todavía cuáles serán las consecuencias en Venezuela y en la región.
«Todo se andará», tranquilizó en esa línea Rodríguez Zapatero este martes a la prensa, en sus primeras palabras tras los sucesos del sábado.
En una comparecencia el martes en el Senado a petición propia, Moratinos dijo que espera «una rápida recuperación de la normalidad diplomática y el diálogo con todos los países de la región», «en un espacio de tiempo relativamente corto» y «a partir de los gestos que se están realizando por todas la partes».
Todo ello porque «el interés del Estado, la defensa de nuestros intereses económicos y los españoles residentes en Iberoamérica (lo) exigen». *
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