La reforma del presidente Sarkozy genera resistencias

Gran tensión en Francia podría paralizar el país

El punto de fricción entre el gobierno y los sindicatos de ferrocarriles y de otros sectores, es la reforma de regímenes de jubilación que impulsa el gobierno.

Este diferendo ya generó una primera huelga de los transportes el 18 de octubre, que conoció una movilización récord y dio como resultado un país semiparalizado durante varios días.

Dado que el gobierno se negó a dar marcha atrás en lo esencial de la proyectada reforma, siete sindicatos de ferroviarios llamaron a una nueva huelga que comenzará el martes en la tarde y que puede ser prorrogable.

La mayoría de los sindicatos de la red de transportes parisinos (tren, buses, tranvías y tren suburbano) también llamaron a un paro que se iniciará el miércoles.

El movimiento también implicará el sector de la energía pues todos los sindicatos de la compañía de electricidad EDF (Electricidad de France) y de la compañía de gas (Gaz de France) llamaron a la huelga, con acciones que pueden ir hasta cortes de energía.

La Opera de París, cuyos asalariados también están afectados por la reforma, cesarán sus representaciones.

Frente a esta movilización, el gobierno señaló su determinación que funda sobre el hecho que un 68% de los franceses se oponen a esta huelga, según lo indicó un reciente sondeo de opinión.

El viernes, el presidente Nicolas Sarkozy insistió que iría «hasta el fin» de su reforma sobre los regímenes especiales.

«Nadie podía pensar que la reforma de los regímenes especiales se haría fácilmente», comentó de su lado el primer ministro François Fillon.

El proyecto del gobierno significa nivelar a partir de 2008 los regímenes especiales con el de los funcionarios, prolongando el tiempo de cotización de 37,5 a 40 años para recibir una pensión completa.

Estos regímenes conciernen 500.000 trabajadores (y 1,1 millón de jubilados) frente a unos 18 millones de asalariados del sector privado, y permiten en ciertos casos poder irse a retiro a partir de los 50 años y en condiciones ventajosas.

Pero el malestar existen también entre los funcionarios, en particular en el sector docente, cuyos principales sindicatos llamaron a la huelga para el 20 de noviembre.

Este malestar cobró más fuerza aún con la supresión de 22.900 puestos de trabajo para 2008. Francia cuenta 5,2 millones de funcionarios, es decir un quinto de la población activa asalariada.

Otro de los frentes de esta protesta social y no el menos conflictivo, el de los estudiantes, que desde hace unos días han multiplicado los bloqueos de universidades para protestar contra una ley sobre la autonomía presupuestaria de las universidades.

El domingo, una coordinación nacional de estudiantes que se opone a la ley, llamó a bloquear el martes las vías férreas en las estaciones, uniéndose a las huelgas del 13 y del 20 de noviembre en «una convergencia de las luchas» contra el gobierno.

La semana pasada, Sarkozy debió enfrentar a los pescadores para desactivar un movimiento anunciando medidas para contener la inflación de los precios del petróleo.

Según un sondeo publicado el viernes, el poder adquisitivo sigue siendo la principal preocupación de los franceses y el 71% considera que las medidas adoptadas por el gobierno «no son eficaces».

Sin embargo, a pesar de estar bajando, el índice popularidad sigue siendo positivo para Sarkozy que prometió que tomaría «iniciativas» en favor del poder adquisitivo.

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