Unas 1.500 personas han sido detenidas desde el sábado o puestas bajo arresto domiciliario

Bhutto insta a paquistaníes a protestar contra Pervez Musharraf

Además, la ex primera ministra exigió a Musharraf que «restaure la Constitución, dimita de su puesto de jefe de los ejércitos y anuncie la celebración de elecciones» legislativas, previstas en principio para mediados de enero.

Poco después, el primer ministro, Shaukat Aziz, anunció que la decisión sobre la fecha de las legislativas se tomaría «antes del 14 de noviembre», es decir la víspera del fin del mandato del actual Parlamento.

«Queremos que la fecha de las elecciones se aleje lo menos posible del calendario previsto», afirmó por su parte Musharraf.

Bhutto, que se reunió ayer en Islamabad con líderes de pequeños partidos de oposición para «elaborar una estrategia» frente a Musharraf, instó a los paquistaníes a «manifestarse», ya que según ella, éste es un «combate por el estado de derecho».

Justo después de este llamamiento de la política, la Policía usó gases lacrimógenos en la capital del país por primera vez desde que se decretó el estado de excepción, el sábado.

La finalidad fue dispersar una manifestación durante la cual al menos 200 miembros del Partido del Pueblo Paquistaní (PPP), de Benazir Bhutto, gritaron «No a la ley marcial» e intentaron acceder al Parlamento.

Pese a que las manifestaciones han quedado prohibidas en el país, la ex jefa de gobierno garantizó que el mitín de su formación previsto para el próximo viernes se mantenía e instó a «todas las fuerzas políticas» a unirse a ella en una «gran marcha», el 13 de noviembre, entre Lahore, la gran ciudad del Este del país, y la capital.

«¿Cuántas personas pueden meter entre rejas?», se preguntó Bhutto. «Seremos tantos que no tendrán suficientes prisiones», agregó, refiriéndose a las 1.500 personas detenidas desde el sábado o puestas bajo arresto domiciliario, entre ellas abogados, jueces y líderes de la oposición.

Hasta ayer, Bhutto ha dudado entre la necesidad de mostrar firmeza ante el estado de excepción y un posible acuerdo de reparto del poder con Musharraf.

De hecho, los miembros de su partido, el PPP, se han librado hasta ahora de la represión, aunque la Policía ya anunció que impedirá la celebración de la manifestación del viernes.

Tras ocho años de exilio voluntario, Bhutto regresó a Pakistán el 18 de octubre, después de obtener una amnistía de Musharraf por las acusaciones de corrupción durante los períodos en los que gobernó, de 1988 a 1990 y de 1993 a 1996.

Ese mismo día, un doble atentado mortal, el más sangriento de la historia de Pakistán, dirigido contra Bhutto, quien salió ilesa, dejó 139 muertos en Karachi (Sur).

En principio, el tándem Musharraf-Bhutto cuenta con el apoyo de Washington, para el cual Musharraf sigue siendo un aliado clave en su «guerra contra el terrorismo».

Según los términos de este acuerdo entre ambos líderes, Musharraf, en el poder desde hace ocho años gracias a un golpe de Estado, seguiría siendo presidente gracias al apoyo del PPP de Bhutto, y a cambio, la política sería de nuevo primera ministra.

Desde el sábado Musharraf es objeto de intensas presiones internacionales, especialmente de Washington, su principal fuente de financiación, para que ponga fin a este estado de excepción y mantenga el calendario electoral.

Musharraf justificó la declaración del estado de excepción por la multiplicación de los atentados y la injerencia del Poder Judicial en la misión del gobierno de luchar contra los terroristas islámicos.

Sin embargo, para la oposición paquistaní se trata únicamente de un pretexto para mantenerse en el poder ya que las elecciones previstas a mediano plazo ponían su permanencia en la cuerda floja. *

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