San Juan Grijalva, arrasado por una doble catástrofe, está de luto
Un alud de tierra y rocas combinado con la ola gigantesca que se originó al caer en el embalse arrasaron la noche del domingo esta comunidad de cerca de 150 habitantes, situada en una zona serrana del área indígena zoque, y a varios de sus vecinos.
El gobierno de Chiapas informó de dos muertos y 14 desaparecidos, pero vecinos del lugar aseguraron a un periodista de la AFP que habían contabilizado hasta 27 personas arrastradas por la tierra y la ola.
«Son 27 personas», dice Víctor Manuel Ramírez tras hacer un recuento de los desaparecidos, recordándolos a casi todos por sus nombres y apellidos.
Su mujer y sus hijos se salvaron, pero dos sobrinas pequeñas y un cuñado están desaparecidos.
Ramírez y otros vecinos observan la llegada de autoridades, periodistas y marinos con un cargamento de alimentos y agua desde lo que antes era una escuela y una cancha de baloncesto, y ahora contiene los escasos restos de lo que fue un pueblo y recuerdan lo sucedido. «Entre las siete u ocho de la noche se comenzó a escuchar un ruido como si al ganado se lo estuviesen robando aquí en el rancho de la señora Victoria. En ese momento la gente se armó y salió a ver qué sucedía y a los diez o quince minutos fue que se hizo un estallido aquí arriba», relata Ramírez. Las luces se apagaron y «en un ratito se nos vino encima el agua», continúa. Todos salieron corriendo pero algunos no lograron huir: «Un vecino cuenta que vio cómo a su padre lo arrastraba el agua», añade.
Un cerro, reblandecido por la recientes lluvias, se desplazó varios cientos de metros abajo asolando todo a su paso y cayó al agua, creando un formidable tapón de más de 30 metros de altura en medio del embalse de Peñitas, situado en la frontera entre Chiapas y Tabasco y que, por segunda vez en dos semanas, se encuentra en el centro de un desastre. *
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