OPINION INTERNACIONAL

Sderot, un destino nada envidiable

Sderot es una pequeña ciudad israelí de 20.000 habitantes situada en el Sur del país a un kilómetro de la Franja de Gaza. Fue fundada a comienzos de la década del cincuenta del siglo pasado con refugiados judíos de Kurdistán y de Persia, a los que pronto se agregaron numerosos inmigrantes de Marruecos. En la década del noventa se radicaron en la ciudad inmigrantes de Rusia y de otros países de la exUnión Soviética. Es una ciudad con población joven. Tiene numerosos niños para los cuales funcionan 14 escuelas. Para su desgracia, Sderot tiene el triste privilegio de ser desde el año 2000 el principal blanco de los cohetes lanzados desde Gaza. ¿ Ello se debe a algún ajuste de cuentas especial? ¿ Existe una enemistad particular debido a incidentes sangrientos entre los habitantes de Gaza y de Sderot? La respuesta a ambas preguntas es negativa. El problema de Sderot es simplemente que está muy cerca de la franja de Gaza y al alcance de los cohetes Kassam, por lo que constituye un blanco fácil. Cuando en agosto de 2005, Israel desalojó en una operación muy dramática a los colonos de la franja de Gaza, dejando el pleno control de la zona en manos de los palestinos, la mayoría de los observadores en el mundo apostó a que por su propio interés las fuerzas dominantes en la sociedad palestina harían cesar los ataques contra Sderot. Pero se equivocaron. La obstinación de Hamas y Jihad Islámica en señalar su determinación de combatir contra el Estado judío, haga o lo que haga, con o sin desalojo de territorios, fue más fuerte. Sin embargo, resulta demasiado obvio que el bombardeo a Sderot resulta contraproducente desde todo punto de vista para la sociedad palestina. Es una agresión que constantemente invita a la represalia, y dada la dependencia de Gaza de la infraestructura energética israelí parece una medida notoriamente autodestructiva. Pero la insistencia de las organizaciones armadas palestinas en no interrumpir los ataques tiene su lógica. Obviamente cuanto peor sea la situación del pueblo palestino, más fuerza y presunta credibilidad tendrán sus gritos de miseria ante el mundo. El hecho de que se trate de un desastre auto-inflingido no es tenido en cuenta por nadie : hay un solo culpable oficial y ese es por supuesto Israel.

Después de repetidas frustraciones y acciones de represalias que no lograron detener los lanzamientos de cohetes, el gobierno israelí resolvió hacer cortes de electricidad e implementar otras sanciones. El «New York Times» informó el 29 de octubre que el vocero de la oficina israelí de Coordinación de Actividades en los Territorios, Shlomo Dor dijo que su gobierno planeaba reducir el suministro de combustible en un 5%, lo que permitiría a los palestinos proseguir con sus actividades industriales, pero que reduciría el suministro de bencina que es de uso privado y de diesel utilizado en el transporte público. El vocero indicó que el paso de Sufa en el Norte había sido cerrado dejando abierto solo el paso de Kerem Shalom en el Sur para el ingreso de mercaderías. Con ese cierre el número de camiones que ingresan a la Franja de Gaza con alimentos y otras mercaderías se reduciría de 100 a 120 a sólo 55. Israel también suministra alrededor de dos tercios de la electricidad y ha amenazado con realizar cortes en represalia a los disparos de cohetes. Pero funcionarios israelíes dijeron que esta medida tendría que tener la aprobación del Procurador General luego de una petición de grupos israelíes de Defensa de los Derechos Humanos a la Suprema Corte israelí. El 30 de octubre la BBC de Londres informó que el Procurador General de Israel, Menajem Mazuz, ordenó anular las medidas de limitación de la electricidad a Gaza, si bien permitió la reducción de otros suministros. Según la oficina israelí de Coordinación de las Actividades en los Territorios, no faltará el combustible para ambulancias y otros servicios de emergencia al igual que la energía para los hospitales de Gaza. Por su parte, un vocero del Ejército israelí dijo que más de 1000 cohetes y disparos de mortero fueron disparados desde Gaza a Israel en los últimos cuatro meses, mientras el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, condenó de manera salomónica tanto los cortes de electricidad ( que fueron anulados por una imposición judicial a las autoridades de seguridad que debe tener muy pocos precedentes en el mundo) como los lanzamientos de cohetes contra Israel desde la Franja de Gaza. Pero por supuesto, el Secretario General, no dio ninguna fórmula sobre qué hacer para impedir la constante agresión a Israel, principalmente contra Sderot, que si bien han causado pocas víctimas mortales han cobrado un duro precio en los bienes y los nervios de los habitantes y especialmente ha dañado síquicamente a los niños.

Aunque han habido viajes de solidaridad a Sderot desde el Norte y alguna ayuda económica, sus habitantes se sienten abandonados por Israel y sobre todo por la opinión pública mundial.

Quizás esa falta de interés del mundo externo se deba a que nadie está dispuesto a colocarse mentalmente en la situación de los habitantes de Sderot. Quizás un pequeño esfuerzo de imaginación pueda ayudar a comprender la situación. Imaginemos por un momento que Fray Bentos estuviera acosada no por cortes de ruta, sino por disparos constantes con cohetes que no son muy exactos pero producen abundante daño. Imaginemos que todas las medidas tomadas para impedir que los elementos radicales de Gualeguaychú sigan con sus ataques fueran inútiles y naufragaran ante un mar de excusas y de inoperancia de parte del gobierno argentino. Imaginemos que Gualeguaychú dependiera de sus suministros de electricidad en un 60% del gobierno uruguayo, pero ante el intento de utilizar cortes como represalias (ya que todos los demás recursos fracasaron) la Corte Suprema de Justicia, decretara que eso no puede hacerse porque va contra la ley. ¿ Cómo se sentirían los habitantes de Fray Bentos?

Felizmente esta no es más que una mera especulación que parece más irreal a la luz de varias señales que indican un inminente arreglo del conflicto con Argentina por Botnia. Por lo demás, los problemas del Uruguay con la Argentina constituyen una bagatela en comparación con los problemas derivados del conflicto árabe-israelí y su explotación por el radicalismo islámico. Después de todo, ni los más recalcitrantes actividades de Gualeguaychú dicen que hay eliminar al Uruguay y dispersar sus habitantes (o los que queden vivos después de su cruzada libertadora) por otros países. Pero podemos entender que los habitantes de Sderot estén furiosos.

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