Rechazo total a Bush: 184 contra 1+3
Granma tituló ayer en esa forma la votación del martes 30 de octubre en la Asamblea General de la ONU sobre la «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba». Y agregaba: «Apabullante oposición de la comunidad internacional al bloqueo. Israel, Palau e islas Marshall volvieron a apoyar a Estados Unidos en esta política genocida. Se abstuvo Micronesia. Ausentes Albania, Irak y El Salvador». Así se configura el cuadro total de votación de los 192 países integrantes de la ONU. No hay ningún tema que concite tal confluencia de opiniones. El año pasado se registraron 182 votos, ahora llegaron a 184.
Guerra sin cuartel y macartismo del siglo XXI
Los breves pantallazos del canciller Felipe Pérez Roque en la tribuna y la solidez de su argumentación produjeron conmoción generalizada y sacudieron las fibras íntimas de quienes apoyan a la revolución cubana, pero más allá de ello, a cuantos defienden la vigencia del derecho internacional y rechazan las maniobras agresivas de todo tipo. Pérez Roque señaló que el bloqueo, impuesto desde hace casi medio siglo, ha significado para la isla pérdidas estimadas en más de 89 mil millones de dólares, que a los valores actuales representan no menos de 222 mil millones de dólares. El bloqueo constituye el principal obstáculo al desarrollo y al bienestar de los cubanos. Siete de cada diez cubanos han vivido bajo la amenaza perenne de agresión contra su patria. EEUU desconoció las 15 resoluciones anteriores adoptadas por la ONU contra el bloqueo, que nunca se aplicó con tal ensañamiento como en el último año.
Esta aseveración fue demostrada por el canciller con un cúmulo de hechos: la prohibición a las compañías norteamericanas a proveer de servicios de Internet como el Google a Cuba, las multas a iglesias bautistas porque sus feligreses visitaron la isla, la prohibición a la compañía Abbott de vender anestésicos inhalatorios, y a la empresa Saint-Jude de proveer marcapasos, a lo que siguió una lista muy extensa de atentados a la cultura como prohibición a los cubanos de participar en la Feria del Libro de Puerto Rico, orden a las cadenas hoteleras Ritz, Carlton, Hilton y Marriot de cancelar los contratos a músicos cubanos que trabajaban en sus hoteles de todo el mundo, multas a los cineastas Oliver Stone por rodar una biografía de Fidel en Cuba y persecución a Michael Moore por filmar allí parte de su documental Sicko. Definió estos hechos como «el macartismo del siglo XXI» y recordó la hermosa carta de Alicia Alonso a los intelectuales y artistas norteamericanos para compartir con los cubanos su arte, conocimientos y valores.
El bloqueo impide además las relaciones humanas entre las familias cubanas a uno y otro lado del estrecho de la Florida. Los ejemplos llegan a límites inauditos en materia de trabas de todo orden y cuantiosas multas.
La infamia de la extraterritorialidad
«La aplicación extraterritorial de las leyes norteamericanas dijo Pérez Roque en menosprecio de los legítimos intereses de terceros países de invertir y desarrollar relaciones económicas y comerciales normales con Cuba, es un tema que concierne a todos los estados aquí reunidos. Es una afrenta al derecho internacional, a los propósitos establecidos en la Carta de la ONU y al derecho de cualquier país a comerciar de manera libre y soberana con quien lo desee».
También en este campo los ejemplos brindados por el canciller son contundentes, a pesar de que se limitó al último año, período en el cual al menos 30 países se vieron afectados por las disposiciones extraterritoriales del bloqueo a Cuba. Algunas de las empresas afectadas son: el Netherlands Caribbean de Antillas Holandesas, cuyas cuentas en EEUU se congelaron; la empresa británica PSL Energy Services, por exportar a Cuba equipos para la industria petrolera; los compresores marca Sabroe, después que la empresa danesa productora fue adquirida por una firma norteamericana; la finlandesa Dates-Ohmeda proveía a Cuba de excelentes equipos de anestesia y monitorización multipropósito, lo que dejó de hacer desde que fue adquirida por General Electric; el Instituto de Nutrición trató de comprar un espectrofotómetro infrarrojo a la japonesa Shimadzu, pero ello estaba prohibido por el bloqueo porque tiene más de 10% de componentes norteamericanos; algo similar sucedió con la alemana Basf AG en la venta de un herbicida; la compañía española de cruceros Pullmantur dejó de operar en Cuba desde que fue adquirida por la norteamericana Royal Caribbean; la cadena hotelera Hilton anunció que prohibía la estancia de cubanos en todos sus hoteles en el mundo pues de lo contrario estará sujeta a multas o prisión por violar las leyes del bloqueo.
«El episodio más notorio ocurrido este año sostuvo Pérez Roque- fue la guerra sin cuartel librada por el Departamento del Tesoro norteamericano contra las relaciones con Cuba con instituciones financieras y bancarias de otros países». Ello fue posible porque EEUU accedió a la información confidencial de la Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales (SWIFT), a través las cuales se realizan los pagos a intercambios de mensajes entre las entidades financieras mundiales. En el último año una veintena de bancos de diversos países sufrieron groseras amenazas en este sentido.
La progresión constante
Previamente al debate, 118 países y 21 organizaciones internacionales elevaron informes al Secretario General exponiendo acciones del gobierno de EEUU que recrudecen el bloqueo.
La votación de 184 contra 4 es un récord absoluto en la ONU. El año pasado fue de 182 contra los mismos 4 y la misma abstención.
La primera votación, en 1992, arrojó 59 votos contra el bloqueo. Los scores sucesivos, en progresión constante, fueron: 88, 101, 117, 137, 143, 157, 155, 167, 167, 173, 179. Pero con total desparpajo Bush anuncia que seguirá con su política, a contrapelo de la comunidad internacional. *
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