EEUU: ¡Cuidado con los peligros de Halloween!
La víspera del día de Todos los Santos, como es tradición en Estados Unidos, niños y adolescentes golpearán las puertas de sus vecinos al son de la fórmula mágica «¿Truco o trato?» (travesura o golosinas). Pero las historias de horror de capas que se prenden fuego al pasar sobre calabazas encendidas, de bombones envenenados por vecinos malintencionados y, más recientemente, de cubos decorados con pintura al plomo, ponen los pelos de punta a los padres.
En medio de un frenesí de retiros de juguetes fabricados en China, la Comisión de Seguridad de los Consumidores (CPSC) anunció recientemente que decenas de miles de recipientes de plástico con la cara de Frankenstein, bomboneras en forma de cráneo o cubos decorados con una bruja contenían demasiado plomo.
Pero la CPSC insistió sobre todo en el peligro de los trajes, en especial los fabricados en el hogar, para los cuales los padres difícilmente utilizan tejidos resistentes al fuego.
El año pasado, la CPSC retiró 120.000 «capas de horror» debido a este riesgo. Pero eso no ha ocurrido este año pese a las pruebas realizadas por una de las asociaciones de consumidores, y difundidas por la televisión, que muestran un traje de pirata muy vendido consumiéndose en pocos minutos.
Para los servicios de seguridad carretera, la noche de Halloween es especialmente temida debido a las hordas de niños sobreexcitados que corren de casa en casa al atardecer, en horario pico, pero además porque los adultos también participan de la fiesta, en veladas a menudo regadas con abundante alcohol.
«Las llamas al aire libre representan el beso de la muerte» cuando los invitados llevan trajes vaporosos y el alcohol los hace tambalearse, explicó el doctor James Jeng, director adjunto del servicio de adultos con quemaduras graves en uno de los principales hospitales de Washington.
Pero la película de terror que resurge cada año gira más en torno al riesgo de que los niños corren de comer golosinas regaladas por desconocidos. Los rumores sobre envenenamientos están a la orden del día.
Para Joel Best, profesor de sociología de la Universidad de Delaware (este), estos rumores deberían cesar: «Me retrotraje hasta el año 1958 en busca de informaciones de prensa y no encontré nada referido a un niño muerto o gravemente enfermo debido a una golosina envenenada». *
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