Reconstruyen a 46 víctimas del incendio del funicular

Kaprun, Austria, ANSA

Los equipos de socorro lograron reconstruir ayer los restos de 46 de los al menos 159 muertos del incendio ocurrido el sábado en el funicular del glaciar de Kitzsteinhorn (Austria).

Dos días después de la tragedia, sigue siendo incierto el número de las personas fallecidas, así como la causa que provocó la desgracia.

El número de muertos será superior, ya que aún no se sabe cuántas personas viajaban en el funicular de bajada que se cruzó con el tren de la muerte, aunque a primeras horas de la mañana debían ser pocas.

La recuperación de los cadáveres, que procede lentamente, es una hazaña desgarradora, que requiere mucha paciencia y una gran dosis de sangre fría, pues el fuego hace estragos del cuerpo humano.

Un médico legal, una decena de técnicos expertos en la recuperación de víctimas de catástrofe y grupos de militares están trabajando divididos en equipos de 4-5 personas en un espacio muy estrecho y en un túnel de apenas 3,6 metros.

Los socorristas deben subir y bajar a la luz de linternas decenas de escalones de una estrechísima escalera de metal que recorre todo el trayecto del funicular.

De esta manera, van recogiendo con paciencia los restos de lo que antes habían sido cuerpos humanos; una vez recogidos, los militares del Ejército austríaco se encargan de llevarlos al exterior, desde donde son trasladados primero a dos tiendas de campaña instaladas por la Cruz Roja y luego en helicóptero al Instituto de Medicina legal de Salzsburgo.

El peligro mayor de la operación está representado por las rocas, que se desprenden del túnel que resultó dañado por las llamas, mientras que los socorristas son sustituidos frecuentemente y asistidos por un equipo de psicólogos.

Todos los cadáveres recuperados carecen de ropa y ello impide la identificación desde el exterior, porque ya no es posible reconocer los caracteres somáticos.

Según afirmó hoy Edith Tutsch-Bauer, responsable del Instituto de Medicina legal se necesitarán entre tres y cuatro semanas para completar el trabajo de identificación de todas las víctimas con el análisis del DNA.

Por el momento, continúa sin saberse la causa que provocó la desgracia.

En una rueda de prensa, el mayor de la policía austríaca Franz Lang afirmó hoy que «estamos barajando todas las posibles causas para el accidente, pero no hubo hasta ahora ninguna indicación que confirme la hipótesis de atentado».

En cuanto a la nacionalidad de las víctimas, hoy se informó que 92 son austríacos, 37 alemanes, uno británico, 10 japoneses, dos holandeses, cuatro eslovenos, un checo y ocho norteamericanos, mientras que no se identificó la nacionalidad de otras cuatro personas.

En tanto, militares norteamericanos llegaron hoy a Kaprun para organizar la repatriación de los restos de ocho muertos, todos soldados destacados en las bases de Estados Unidos en Alemania.

El premier alemán Gerhard Schroeder asistirá el viernes próximo en Salzburgo al funeral que se celebrara por las víctimas de la desgracia, anunció hoy la oficina de prensa del gobierno de Berlín.

Austria, país en el que el turismo es la primera industria nacional, vive con enorme pesar todos los sucesos acaecidos en el funicular de Kaprun, llamado también «el subterráneo de los Alpes».

Y más que nadie la localidad de Wels, de 50.000 habitantes, de la cual 28 personas que trabajaban en su municipalidad y habían ganado un viaje para pasar un fin de semana en Kaprun perdieron la vida en el «tren de la muerte».

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