El SPD quiere reconquistar su tradicional electorado

Socialdemócratas, a la izquierda

El presidente del partido, Kurt Beck, decidió dar un giro resueltamente «social» que podría poner término a corto plazo «al entendimiento cordial» entre la derecha y la izquierda en el ejecutivo de coalición formado hace dos años, mientras su partido es maltratado en las encuestas.

Unos 480 delegados de toda Alemania, reunidos en Hamburgo, un antiguo «bastión rojo», deberían aprobar este giro. La dirección ha tenido cuidado de acallar las voces discordantes antes de la apertura del congreso de tres días, en la mitad del mandato del gobierno de la democristiana Merkel.

En octubre de 2005, socialdemócratas y democristianos (CDU/CSU) decidieron aplacar sus rivalidades y establecer una alianza para dirigir Alemania en los siguientes cuatro años. Desde entonces, el SPD no cesa de perder popularidad.

Esta inclinación a la izquierda se materializa a través de la propuesta de Kurt Beck de prolongar la indemnización por desempleo a los desocupados mayores de 50 años.

Este proyecto suscitó un vivo debate interno, ya que representa una modificación de las reformas de inspiración neoliberal emprendidas en 2003 por el canciller Gerhard Schröder (1998-2005). Por otra parte, la CDU de Angela Merkel no está dispuesta a financiar esta ampliación de los subsidios.

La más impopular de esas medidas, la reducción de los subsidios a los desocupados de larga data, llevó a millares de manifestantes a las calles en 2004 y descontroló al electorado tradicional del SPD.

Hoy, dos facciones se enfrentan en el seno del más antiguo de los partidos socialistas europeos. Por un lado, los «reformistas», encabezados por el influyente vicecanciller y ministro de Trabajo, Franz Müntefering, que pregonan una continuación de las reformas del mercado laboral.

Por otro lado, los «tradicionalistas», liderados por Kurt Beck, que buscan reconquistar la base antes de las elecciones legislativas de 2009. Fiel lugarteniente de Schröder, Müntefering se opuso duramente a Beck por estimar que su propuesta pone en peligro la creación de empleo y vuelve a cuestionar el crecimiento económico. *

 

Homenaje

El gobierno alemán rindió homenaje ayer a las víctimas de la Fracción del Ejército Rojo (RAF), el grupo terrorista que mató a una treintena de personas en ese país entre 1971 y 1991, especialmente «altos responsables de la economía del Estado».

Varios miembros del gobierno participaron en una ceremonia oficial, 30 años después del conocido como «el otoño alemán», paroxismo del combate sangriento de la RAF con el secuestro y posterior asesinato del patrón de los empresarios, Hanns Martin Schleyer, el secuestro de un avión desviado a Mogadiscio y el suicidio en prisión de tres de los líderes emblemáticos de la banda: Baader, Ensslin y Raspe.

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