El tren de la muerte
Viena/Kaprun – Austria, DPA
Así lo anunció el sábado el jefe de gobierno del estado federado de Salzburgo, Franz Schausberger.
En tanto, hasta anoche no había certeza absoluta sobre la cifra de víctimas de la tragedia. La «gran incógnita» es el número exacto de pasajeros en el funicular, señaló Schausberger. Las cifras manejadas hasta ahora toman en cuenta los reportes sobre desaparecidos.
Dieciocho personas sobrevivieron al infierno de las llamas, y once de ellas pudieron abandonar el sábado el hospital, informó la segunda cadena de la televisión alemana ZDF.
Aún se desconocen las causas de la catástrofe en la que perecieron según los últimos datos 52 austríacos, 42 alemanes, diez japoneses, ocho estadounidenses, un croata, dos eslovenos y 40 personas cuya nacionalidad todavía no fue esclarecida.
El canciller austríaco, Wolfgang Schuessel, del OVP, manifestó en una conferencia de prensa en Kaprun que «toda Austria está de luto».
Los cadáveres de la mayoría de las víctimas están quemados hasta lo irreconocible. «El rescate es extremadamente difícil», dijo Schausberg.
Los trabajos de rescate continuaban durante la noche. Los equipos debían ser cambiados constantemente y recibir atención psicológica, «porque su trabajo es especialmente horrible», explicó el jefe de gobierno del estado federado de Salzburgo.
Schausberger recalcó que para tener un cien por ciento de claridad sobre la identidad de las víctimas debe realizarse un análisis genético. Los restos sacados del túnel serán llevados a partir de hoy al instituto de medicina forense en Salzburgo.
La campeona del mundo de esquí acrobático de 1999, la alemana Sandra Schmitt, así como también sus padres, están entre las víctimas de la tragedia del tren funicular de Austria accidentado el sábado.
Un portavoz de la Federación Alemana de Esquí (DSV) indicó que en el tren viajaban asimismo cuatro menores –tres niños y una niña– de un centro de entrenamiento de la DSV. Los chicos eran los talentos más prometedores del esquí alpino alemán, afirmó.
La región de Salzburgo, donde se originó la tragedia, es uno de los destinos turísticos favoritos de esquiadores alemanes, especialmente de la región de Baviera.
Ayer de tarde se dieron cita unos 200 familiares de las víctimas para una ceremonia ecuménica en el ingreso inferior del túnel. Estrictamente al margen de la vista pública se «sucedieron escenas dramáticas», informó Schausberger, visiblemente conmovido.
Los trabajos de recuperación de los cadáveres comenzaron ayer, ya que los equipos de rescate no podían acceder a la zona del siniestro por el denso humo y los gases tóxicos que impregnan el largo y estrecho túnel, de 3,6 metros de diámetro.
Por el momento, las causas del accidente siguen sin esclarecerse. Algunas hipótesis apuntan a que los pasajeros, la mayoría jóvenes que iban a participar en un concurso de «snowboard», podían haber llevado consigo petardos y haber provocado con ellos el incendio.
El ingeniero austríaco Klaus Eisenkolb, que revisó en reiteradas ocasiones el funicular siniestrado, conjeturaba que dos puertas a ambos extremos del túnel, que no fueron cerradas, favorecieron el infierno de llamas, al producirse un «efecto chimenea».
En Austria ayer y hoy fueron decretados como días de luto nacional en todo el país, mientras la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) postergó para hoy la conferencia de ministros que debió iniciarse ayer en Viena. Numerosas personalidades políticas de todo el mundo expresaron su pésame a los familiares de las víctimas. Entre los telegramas que llegaron a Austria se encontraban los del presidente ruso VladimirPutin, el presidente francés Jacques Chirac, el presidente de la Comisión Europea Romano Prodi, o el papa Juan Pablo II.
El tren comenzó a arder a los 600 metros de la entrada del túnel, de 3,2 kilómetros de longitud, en el que las llamas se extendieron con suma rapidez. El trayecto discurre por un total de 3,8 kilómetros, siempre en línea recta.
La última revisión técnica del funicular se había realizado en 1997. La ley prevé que se realice cada cinco años. El vehículo siniestrado había transportado durante 26 años a unos 13 millones de personas sin sufrir ningún accidente.
Compartí tu opinión con toda la comunidad