Difícil para sagitario
Washington, ANSA
Así, el que tal vez sea el último esfuerzo de Clinton por alcanzar la paz en Medio Oriente durante su mandato constitucional –y al que los analistas coinciden en adjudicarle pocas esperanzas–, se verá demorado en su inicio.
Ayer de mañana, el premier israelí estaba a punto de partir desde Londres hacia Washington cuando fue informado sobre la crisis del avión ruso secuestrado, por lo que ordenó el inmediato regreso a Israel.
Pero cuando estaba a sólo minutos de aterrizar de regreso en Tel Aviv, supo que la situación había sido menos grave de lo previsto inicialmente y se había resuelto sin consecuencias trágicas, por lo que decidió reemprender viaje a Estados Unidos y concretar los diálogos con Clinton.
El mandatario norteamericano se vio, entonces, obligado a postergar el inicio de la gira a Brunei y Vietnam.
«Si todavía existe alguna posibilidad de alcanzar un entendimiento, un avance… Israel está disponible», dijo un funcionario del gobierno de Tel Aviv que conformó la avanzada de la delegación que encabezará Barak.
Sin embargo, advirtió que «los palestinos deben demostrar su buena fe y su voluntad en ese sentido, reduciendo el grado de violencia en la región».
Según fuentes de la Casa Blanca, antes de entrevistarse con el presidente estadounidense, Barak mantendrá una reunión con la secretaria de Estado, Madeleine Albright.
El jueves último, Clinton se reunió con el líder palestino, Yasser Arafat, quien le manifestó su iniciativa de proponer al Consejo de Seguridad de la ONU el envío de 2.000 efectivos de una fuerza de paz, dotados con armas livianas y un mandato de seis meses, para proteger a la población civil en los territorios.
La propuesta palestina encontró un obstáculo insalvable –de momento– en Washington, que condicionó su propia aprobación a una aceptación específica de Israel.
Pero los israelíes rechazaron no sólo esa propuesta, sino también una más moderada, impulsada por Francia, que eliminaba la fuerza militar y la reemplazaba con un grupo de observadores internacionales.
El escepticismo israelí alcanza a la propia fórmula de negociación con los palestinos, con la mediación de Washintgon, aún cuando considera al presidente Clinton como un virtual aliado en la disputa.
El número dos de la Defensa de Israel, Ephraim Sneh, insinuó el sábado que la mediación de Clinton es, en realidad, una estrategia de los palestinos para evitar una negociación cara a cara.
En ese escenario, Clinton está convencido de que su presencia en la mesa de negociaciones es «importante» –dijeron sus colaboradores directos– ya que participó activamente en todo el proceso previo, que ya lleva más de un año y que en más de una oportunidad pareció insinuar una luz de paz en el horizonte de Medio Oriente.
Aquellos avances son los que –siempre según las fuentes de la Casa Blanca– justifican su presencia, para poner fin a la nueva ola de violencia que estalló hace un mes y medio, y reencaminar los diálogos de paz.
Además, Clinton parece apurado para cerrar la negociación antes de finalizar su mandato, porque –además de lo que un acuerdo en tal sentido implicará para su figura– sostiene que una dilación que lleve las tratativas más allá de la finalización de su mandato implicará una demora adicional hasta que esté asentado el próximo gobierno estadounidense.
Otro factor que incide en ese «apuro» de Clinton es el retiro de la escena política, a fin de año, de una figura clave en las negociaciones, el delegado especial de Estados Unidos para los asuntos de Medio Oriente, Dennis Ross, quien ya anticipó que no aceptará seguir en el cargo en la próxima administración, sea cual fuere su color político.
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