Encuentran a militares asesinados por cocaleros en Bolivia

La Paz, AFP

La fuerza antidrogas de Bolivia halló este domingo en una fosa común los cadáveres de dos militares presuntamente asesinados en el Chapare (centro) durante el corte de caminos que los campesinos cocaleros efectuaron entre setiembre y octubre pasados, en oposición a la política antidrogas del presidente Hugo Banzer, confirmó a AFP un portavoz oficial.

Los cuerpos del suboficial Juan Lazarte y el sargento de aviación Julio Veramendi fueron encontrados en la selva, a unas cinco horas a pie de la localidad de Lagunillas, a unos 600 km al este de La Paz, indicó el ministro de Gobierno (Interior), Guillermo Fortún.

El hallazgo se produjo hacia las 11H00 locales (15H00 GMT), más de una semana después de que la fuerza antidrogas encontrara, también en una fosa común en la zona del río Vinchuta, los cuerpos del teniente de policía Víctor Andrade y su esposa Graciela Alfaro, torturados antes de ser ultimados, según un posterior informe forense.

Las pistas sobre el lugar donde fueron inhumados los cuerpos de Lazarte y Veramendi las otorgó un campesino en cuya vivienda fueron encontradas pertenencias de las víctimas, según el funcionario.

Fortún, quien se dijo intranquilo «por esta gavilla de asesinos que pululan» en el Chapare, atribuyó la autoría intelectual del hecho al diputado izquierdista Evo Morales, líder del sindicato cocalero que conforman unas 30.000 familias de indios quechuas.

«Tiene vinculaciones con el narcotráfico. El es el que ordenó» la ejecución de Lazarte y Veramendi, afirmó. También con signos de tortura fue encontrado muerto la última semana de octubre en el río Vinchuta el suboficial antidrogas Gabriel Chambi.

Tras el hallazgo, la fuerza antidroga integrada por el Ejército y la Policía se dedicaba, en medio de una vasta investigación, «a dar con los asesinos, los autores materiales», a establecer la suerte que corrió otro efectivo de la policía, Silvano Arrayo, quien desde principios de octubre permanece desaparecido, apuntó.

En el Chapare, otrora emporio del narcotráfico y escenario de la mayor batalla oficial antidrogas jamás librada en Bolivia, murieron dos soldados antidroga en una emboscada el sábado 21 de octubre en un punto conocido como La Boca, supuestamente a manos de francotiradores del narcotráfico.

El incidente se registró semanas después de la firma de un acuerdo entre el gobierno y los cocaleros que puso fin al corte de la ruta que vincula de este a oeste el país.

También en la convulsa zona, donde aún restan por erradicar poco más de 1.000 hectáreas de coca ilegal destinada al narcotráfico, un helicóptero de Estados Unidos que apoya la lucha antinarcóticos boliviana fue averiado con disparos de armas «sofisticadas» accionadas desde el bosque, según el gobierno.

En medio de denuncias de violación a los derechos humanos de los cultivadores de coca, La Paz mantiene bajo arresto «con fines investigativos» a varios cultivadores de coca, base para la fabricación de droga.

De acuerdo con Morales, unos 10.000 militares se han establecido en la zona.

El gobierno baraja la hipótesis de que miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) imparten adiestramiento militar a los campesinos cocaleros del Chapare.

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