Corresponsal en Argentina

El presidente De la Rúa anunció el viernes medidas de corte neoliberal

Por Isidoro Gilbert

El viernes, con menos eco al esperado por De la Rúa, el presidente anunció la profundización del programa económico que viene implementando el ministro José Luis Machinea con un fuerte sesgo neoliberal, donde el pato de la boda serán el régimen previsional y las economías provinciales, entre otros puntos que incluyen algún aliento para la atracción de capitales.

Las medidas, como la reforma previsional y una reformulación del presupuesto nacional entregado al Parlamento hace mes y medio porque se corrige, para abajo, la pauta de crecimiento y para arriba el déficit fiscal para 2001, tienen que ser aprobadas por las dos cámaras. El presupuesto se supone que será aprobado, máxime cuando ayer De la Rúa recibió el OK de los gobernadores de las provincias peronistas. Pero puntos como los cambios en la previsión social, el gobierno está decidido a aprobarla por un decreto de necesidad y urgencia si encuentra dilaciones o resistencias, no sólo de la oposición sino de sectores de la Alianza, especialmente dentro del Frepaso, aunque la mayoría de sus legisladores se alinean detrás de la conducción del frentista Darío Alenssandro.

Un acuerdo político

De la Rúa y el equipo económico reunió ayer, pese a ser domingo, a los gobernadores peronistas en la quinta presidencial en Olivos y obtuvo un acuerdo de casi todos ellos para aprobar un nuevo régimen de coparticipación que congele los gastos de las provincias hasta 2005, cualquiera sea el monto de las recaudaciones, por ser esa una exigencia para bajar el déficit fiscal no sólo del presupuesto nacional sino también la de las provincias.

Este acuerdo es un dato clave para las negociaciones del blindaje con el FMI y otros organismos internacionales. El viernes, el Fondo hizo saber su respaldo al programa anunciado por De la Rúa para mostrar un liderazgo que le ha sido cuestionado por algunos sectores de aquí y de afuera. Pero la letra fina de los acuerdos, es decir, que dinero blindará a la Argentina a prueba de especulaciones, no está cerrado a pesar que algunos medios locales dieron cifras que llegan a los 20.000 millones de dólares.

Participarán del blindado además del FMI, el Banco Mundial, el BID, España, Italia y Alemania. Las negociaciones con estos países están en sus primeros pininos. En rigor, no habrá una cifra concreta hasta antes de tres semanas, según las fuentes con acceso a estos temas y una misión del FMI llegará a la Argentina para finiquitar el paquete no antes de fines de noviembre.

El gobierno argentino espera que hoy los mercados no le agüen las expectativas: su reacción dependerá de cómo lean las negociaciones con los gobernadores y la ausencia de un monto concreto para el blindado del programa. De todos modos, el dinero estará sujeto al cumplimiento de las reformas propuestas por el presidente y su ministro de economía.

Temor al default

Para el oficialismo, la desconfianza de los operadores económicos tomó gran cuerpo como consecuencia de la renuncia del vicepresidente Carlos Alvarez, quien anoche regresó de Brasil donde pasó un tiempo de vacaciones para tomar distancia de los acontecimientos, no exhibirse compitiendo con De la Rúa.

En rigor, la crisis la desató el presidente cuando provocó la salida de Alvarez al reorganizar el gabinete, agrediéndolo. Más tarde, las turbulencias pasaron las fronteras argentinas y comenzaron a provocar movimientos anormales en mercados emergentes como Brasil y México, por lo que se llama «temor por contagios de conducta».

Llegar al acuerdo primario con el FMI requirió el visto bueno del Tesoro norteamericano, pero de este organismo por ahora la Argentina no espera una ayuda especial, debido a los acontecimientos derivados por la incertidumbre electoral es ese país. La Argentina tiene para 2001 vencimientos de la deuda entre capital e intereses de más de 25.000 millones de dólares. Los vencimientos de capital, unos 15 mil millones de dólares, se renuevan pero no se sabe a qué tasa. Los intereses, alrededor de 11 mil millones, son los que tiene que levantar. Las dudas de que eso era posible, las perspectivas de un default, incrementó la calificación del riesgo país, aumentaron usurariamente las tasas y con ello, se apuraron reformas estructurales que provocaran protestas de los sindicatos.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje