Polémica por lectura de carta de comunista fusilado por los nazis
El 22 de octubre de 1941, Guy Moquet, de 17 años, hijo de un diputado comunista y él mismo comunista, detenido por las autoridades francesas colaboracionistas de Vichy y entregado a las tropas nazis, fue fusilado junto a otros 26 camaradas.
Una de las cartas de adiós, particularmente emocionante, escrita por Guy Moquet a su madre, fue leída el 16 de mayo pasado, durante un homenaje a la Resistencia en el Bosque de Bolonia en París, en el marco de las ceremonias realizadas al asumir su puesto el nuevo presidente de derecha Nicolas Sarkozy.
En esa oportunidad, Sarkozy, visiblemente emocionado y enjugando una lágrima, declaró: «Nunca he podido leer o escuchar la carta de Guy Moquet sin estar profundamente conmovido», agregando enseguida que ésta «sería leída a comienzos de año a todos los alumnos de los liceos de Francia».
«Si he querido que se lea la carta (…) es porque creo que es esencial explicar a nuestros hijos lo que es un joven francés», afirmó Sarkozy.
Durante la campaña presidencial, en más de una ocasión, el candidato Nicolas Sarkozy citó en su favor a grandes figuras republicanas francesas, declarada e indiscutiblemente de izquierdas.
Tal fue el caso cuando elogió el derecho de los trabajadores de tener vacaciones pagas, una de las medidas históricas del Frente Popular dirigido por Leon Blum, ferozmente criticado en la época, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.
La iniciativa lanzada en mayo de leer la carta del joven resistente mártir fue saludada por grandes héroes aún en vida de la Resistencia e incluso por la líder del Partido Comunista francés Marie-George Buffet.
Pero también hubo otros que denunciaron lo que calificaron una nueva «instrumentalización» de la historia y la utilización a diestra y siniestra de la memoria de un muchacho muerto por sus ideales políticos.
Los hechos deberían dar razón a estas denuncias luego de que el entrenador del equipo francés de rugby, un allegado a Sarkozy y prometido para un alto cargo en el gobierno, leyera la carta del joven resistente a los jugadores, poco antes del partido de la copa del mundo que Francia perdió frente a Argentina.
Esta semana, en vísperas de la fecha aniversario de la muerte de Guy Moquet, cuando esta carta debe ser leída ante los estudiantes, la polémica volvió a cobrar fuerza con el rechazo de muchos docentes a prestarse a lo que consideran como una «ceremonia» política.
El principal sindicato docente de la enseñanza secundaria (SNES-FSU) llamó «al conjunto de la comunidad educativa» a no leer el texto.
Una de las principales organizaciones de padres y apoderados estimó por su parte que el carácter obligatorio de la carta el día del aniversario, y no en el marco de un «trabajo de fondo sobre la época», va a «reducirla al estatuto de gadget».
Unos cien docentes, investigadores y profesores reunidos en un Comité de vigilancia frente al uso público de la Historia, también denunciaron la «instrumentalización» del «pasado» mediante esta operación.
«Se hace todo para que la escuela fabrique un mito patriota en lugar de plantear una interrogante crítica», explicaron.
De su lado, el Partido Comunista denunció la voluntad de Nicolas Sarkozy y de la derecha de «revisar la historia, ocultando el compromiso comunista de Guy Moquet».
Respondiendo a las críticas, el ministro de Educación Xavier Darcos rechazó en un artículo publicado en el diario Le Monde que la lectura de la carta fuese una explotación «con fines politiqueros, ideológicos o patrioteros».
Otros miembros del gobierno fueron más tajantes para responder a la contestación docente. El consejero presidencial Henri Guaino estimó que la «escuela no es un autoservicio» y el portavoz del Elíseo David Martinon puso énfasis en el carácter «obligatorio» de la lectura de la carta. *
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