Ex presidente catalán deja la política por el alzhéimer
En una emotiva rueda de prensa, el emblemático alcalde de los exitosos Juegos Olímpicos de 1992 anunció que sufría «un principio» de esa enfermedad, que afecta a entre 600.000 y 800.000 españoles.
«Quiero ayudar a derrotar esta enfermedad», aunque «no es fácil», dijo visiblemente emocionado en el hospital Sant Pau de Barcelona, donde ayer asistió con su esposa para efectuarse una revisión.
«La visita que acabo de hacer más bien nos conduce a ser optimistas, al menos a medio y largo plazo», tranquilizó Maragall a los periodistas, algunos de los cuales no pudieron evitar las lágrimas.
El avezado político catalán, curtido en muchas luchas desde que empezó a combatir al franquismo en los oscuros años de la dictadura, anunció que se pondría a disposición de la consellera (ministra) de Salud, Marina Geli y que insistiría al actual alcalde, Jordi Hereu, para que el Hospital Sant Pau «se convierta en un centro de referencia» de la investigación contra el Alzheimer.
Además de implicarse en esta nueva lucha, Maragall dijo que continuará «ayudando a crear instrumentos políticos nuevos» en el marco europeo, en el que ha concentrado su actividad desde que abandonó la presidencia de la Generalitat, el año pasado, y después la presidencia del PSC.
Maragall, quien había dimitido en junio de 2007 de la dirección del Partido Socialista catalán (PSC, rama catalana del PSOE), recientemente anunció que ya no era miembro del PSC y el viernes admitió a una radio catalana que ya no pagaba las cuotas.
Alcalde de Barcelona entre 1982 y 1997, Maragall contribuyó a la modernización y a la proyección internacional de la capital catalana, que albergó los Juegos Olímpicos de verano en 1992.
Posteriormente presidió el gobierno autónomo catalán (la Generalitat) de 2003 a 2006, tras los 23 años de gobierno del nacionalista demócratacristiano Jordi Pujol, convirtiéndose en el principal impulsor del nuevo estatuto catalán, aprobado por el parlamento autonómico y que provocó un alud de críticas de la derecha española.
El texto, que incluía amplias reivindicaciones nacionalistas, fue luego recortado por el Parlamento español, antes de ser aprobado definitivamente en referéndum en julio de 2006 en Cataluña.
Las reacciones de otros políticos no se hicieron esperar ante el anuncio de algo que ya circulaba en medios de prensa y corrillos; un anuncio que, dijo el secretario de Unió democrática de Cataluña (UDC), Josep Antoni Duran Lleida, refuerza la «dimensión humana de Pasqual Maragall».
Para Josep Lluís Carod-Rovira, vicepresidente catalán y líder de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC, independentistas que apoyan al actual gobierno regional y central), Maragall es «una persona valiente y digna».
Incluso para el opositor Daniel Sirera, presidente del Partido Popular (PPC catalán, derecha), Maragall «es uno de los actores claves de la historia política democrática de nuestro país y durante su dilatada trayectoria ha demostrado sobradamente que es una persona fuerte, valiente y apasionada en todos los ámbitos, tanto el político como el personal».
Maragall se despidió diciendo: «Hicimos los Juegos Olímpicos, hicimos aprobar y refrendar el ‘Estatut’ y ahora iremos a por el alzhéimer». *
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