Perspectiva ampliada para el Mercosur
PARTICIPARON EN este Foro, que fue creado en 2003 para unir a los tres países en negociaciones con los países desarrollados, el presidente Lula de Brasil, el presidente de Sudáfrica Thabo Mbeki y el primer ministro de la India, Manmohan Singh. Se divulgó ampliamente una frase de Lula a favor de un papel político activo del grupo en las decisiones políticas internacionales: «De poco sirve ser invitado a los postres en el banquete de los poderosos», en alusión a su participación en el G-8. El primer ministro Singh dijo que el objetivo es alcanzar «la máxima cooperación para que juntos podamos asegurar un orden internacional económico y político más equitativo».
Un gran espacio económico del Sur
El espacio proyectado será «la mayor área de libre comercio del mundo, un gran espacio económico del Sur», dijo Lula en la inauguración del Foro, volviendo a abogar por la estrecha unión de los tres participantes. Agregó que propondrá a los demás integrantes del Mercosur suscribir acuerdos comerciales con los otras dos naciones y solicitó a Mbeki que hiciera lo propio con los países de la Unión Aduanera de Africa Austral, que reúne a Sudáfrica con Bostwana, Lesotho, Namibia y Swazilandia, esfuerzo conjunto al cual se incorporaría la India. Este espacio económico reuniría 1.500 millones de habitantes y más de 2 mil millones de dólares de PBI. Tanto Mbeki como Singh acordaron sin reservas. Estos aspectos, y particularmente la decisión de involucrar al Mercosur en su conjunto a la iniciativa, fueron destacados por los comentaristas internacionales. Uno de ellos expresa: «Cuando Lula piensa en estrechar relaciones con India y Sudáfrica quiere hacerlo como parte del Mercosur, tal como lo aseguró en The Hindu Times un día antes de iniciarse la Cumbre. Ahí se pronunció por ‘un impulso poderoso a la cooperación Sur-Sur'».
Un despacho de agencia sobre la reunión de Pretoria se tituló: «Cumbre de Sudáfrica fortalece alianza que desafía al mundo rico». Otro desde Portugal señala que «Lula pide una nueva geografía del comercio». Otro agrega que la consolidación del espacio creado entre los tres países incrementó considerablemente los intercambios entre ellos y fue acompañado del reclamo de un mayor peso político en las decisiones internacionales. Lula dijo en la clausura de Pretoria que «a partir de la India, Sudáfrica y Brasil, se puede crear un nuevo modelo de participación multilateral en el mundo».
Los subsidios y la Ronda Doha de la OMC
Antes de llegar a Sudáfrica, Lula visitó a lo largo de la semana (siempre en el continente africano, que atrae la atención concentrada de Brasil), la ex Alto Volta, hoy llamada Burkina Faso, el Congo, capital Brazzaville (no confundir con la República Democrática del Congo, capital Kinshasa), para culminar después de Pretoria en Angola, donde rindió homenaje a Agostinho Neto, firmó acuerdos de cooperación bilateral en las áreas de prevención de la malaria y de la enseñanza y participó en un seminario empresarial, mientras una delegación angoleña analizaba simultáneamente en Brasil las experiencias de presupuesto participativo.
Fue en el Congo (y luego nuevamente en Pretoria) donde Lula renovó el planteo que viene haciendo en todas partes en crítica a los subsidios agrícolas concedidos tanto por EEUU como por la Unión Europea a sus productores. Como se sabe, en la OMC Brasil y la India, integrantes del G-20, se han erigido en defensores de los intereses de los países en desarrollo. Según la BBC, los enviados de Brasil en esas negociaciones se proponen lograr que la Unión Europea facilite la entrada de los productos agrícolas de los países en desarrollo y que EEUU disminuya los subsidios que paga a su producción interna (tanto en el proceso de producción como en la comercialización, agregamos). Según esta versión, en compensación países como Brasil podrían flexibilizar las barreras a la entrada de productos industrializados y de servicios, pero con esta importante precisión formulada por Lula: «Los países en desarrollo no podemos dejar de tener una política industrial». Y con este llamado a los países en desarrollo: «Los países más pobres necesitan entender que una actitud servil no ayuda. O levantamos cabeza ahora y exigimos un acuerdo justo, o vamos a tener que pasar más de 20 años en un mundo comercialmente injusto».
La revolución de los biocombustibles
Como no podía dejar de ocurrir, el gran tema de los biocombustibles estuvo presente desde el comienzo mismo de la gira de Lula, en Burkina Faso. En su capital, Uagadugú, declaró: «Brasil invita a Burkina Faso y a toda Africa a unirse a la revolución de los biocarburantes. Con ellos podremos democratizar el acceso a la energía y añadir una nueva fuente de energía capaz de responder a las necesidades económicas y sociales de Africa. El etanol y los biocarburantes son una alternativa energética para un planeta amenazado por los cambios climáticos. Podemos combatir el impacto del calentamiento global, que afecta más a los países pobres». Varios países africanos, como Sudáfrica, Senegal y la República Democrática del Congo (donde están desplegados los cascos azules uruguayos) ya han puesto en marcha emprendimientos de este tipo, por razones económicas, de creación de fuentes de trabajo y de preservación del medio ambiente, por ser una energía limpia.
En esos mismos días, el ingeniero agrónomo Roberto Rodrigues, ex ministro de Agricultura del gobierno de Lula, brindó una conferencia en Montevideo, en la que instó a crear un bloque latinoamericano para cambiar la matriz energética en el mundo, señalando al respecto las ventajas de los biocombustibles. Rodrigues enfatizó que no hay contradicción, sino complementariedad, entre la producción de alimentos y los biocombustibles, destacó el ejemplo brasileño en materia de vehículos que pueden funcionar con proporciones variables de nafta y etanol, y dio cifras (que recogió LA REPUBLICA el día 14), demostrativas de las amplias posibilidades de expansión de estas producciones en el mundo actual. *
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